Cierra mis ojos
y oblígate a sentir el roce de mis manos, ámame
porque yo nunca te he amado.
El tiempo parte con la locura de este ruido que no cesa
y unas veces es el mar y otras el suspiro en el trapecio antes de un salto.
Cuelgas a tu cuello promesas robadas en que me amarías;
si yo pudiera amarte
tumbados sobre el piso dibujando mapas,
clavando esquirlas sobre meridianos
y deseando amarte
antes del ruido,
si solo yo pudiera
el ruido aquel,
si solo pudiera pedirte
cierra mis ojos
oblígate a sentir.
Si solo pudiera obligarme a recordar cómo se siente.
Capaz porque uno lee con los sentidos más que con la erudición. Porque el whisky sabe mejor cuando estás con amigos que cuando estás catando. Porque leer no se trata de hurgar en los cimientos, sino de sentir. Porque nadie puede estar a la intemperie mucho rato. Porque de vez en cuando dan ganas de decir algo.
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viernes, julio 25, 2008
lunes, abril 28, 2008
Alogia
La vida es cruel en ese sentido. No te da a nadie que quiera oír, te da a demasiados que necesitan ser oídos y te ha concedido, como si fuera un don, la capacidad de hablar por otros. Nadie parece descubrir, sin embargo, que entre tantas voces la tuya está enterrada, como un susurro de auxilio que se pierde entre los labios.
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