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viernes, julio 25, 2008

Frigio

Cierra mis ojos

y oblígate a sentir el roce de mis manos, ámame

porque yo nunca te he amado.

El tiempo parte con la locura de este ruido que no cesa

y unas veces es el mar y otras el suspiro en el trapecio antes de un salto.

Cuelgas a tu cuello promesas robadas en que me amarías;

si yo pudiera amarte

tumbados sobre el piso dibujando mapas,

clavando esquirlas sobre meridianos

y deseando amarte

antes del ruido,

si solo yo pudiera

el ruido aquel,

si solo pudiera pedirte

cierra mis ojos

oblígate a sentir.

Si solo pudiera obligarme a recordar cómo se siente.

lunes, abril 28, 2008

Alogia

La vida es cruel en ese sentido. No te da a nadie que quiera oír, te da a demasiados que necesitan ser oídos y te ha concedido, como si fuera un don, la capacidad de hablar por otros. Nadie parece descubrir, sin embargo, que entre tantas voces la tuya está enterrada, como un susurro de auxilio que se pierde entre los labios.