Creo que la cantidad de veces en el día en que recuerdo la escena de algún libro es bastante alta. Pero la cantidad de veces que me he sentido exactamente como un personaje no son tantas. La cantidad de veces que he leído una escena para descubrir que estaba leyendo mi propia vida sin duda alguna... No. Eso definitivamente ha ocurrido sólo con libros muy especiales, pocos y en momentos muy particulares también. Quizás por eso me costó tanto sentarme a escribir sobre este libro. Podría ser menos trágico al respecto, supongo. Pero es que extraño todas esas cosas. Todo ese tiempo que pasamos juntos.
Sobre cómo conocí a la princesa y por qué hay que hablar de ella
No me acuerdo exactamente cómo llegó a mi lista de pendientes. Pero recuerdo que me lo trajo una amiga de España de una lista larga que le pedí, como para que elija un par. Justo trajo este que la verdad no tenía mucha idea de por qué me animé a pedírselo. Lo agarré una tarde en la casa de mi entonces pareja, asumo que después de algún pleito o algo semejante, lo cual no era nada raro en esa época. Y luego recuerdo haberlo leído en mi facultad de Lima, mientras almorzaba y esperaba (con poquísimas ganas) las clases de matemática. Creo que hasta llegué a faltar a un par para poder seguir leyendo. Luego recuerdo haberlo olvidado en una clase por estar leyendo en vez de prestar atención. Llegué a mi casa, me di cuenta que faltaba el libro y llamé a una amiga a ver si me lo rescataba. No sé cómo, pero el libro seguía ahí. Y lo terminé ese mismo día.
Desde entonces lo he vuelto a leer dos veces. Una mientras vivía en Buenos Aires. La otra hace una semana, mientras viajaba de regreso a Lima. Me demoré en terminar esta segunda leída por cosas del trabajo y porque era una especie de lectura simbólica, en realidad tengo una pila de libros que me acaban de regalar que estoy devorándome y de los cuales seguro comentaré. Pero además de eso, no me animaba a postear. Mejor dicho, me moría de ganas hace tiempo de hablar de este libro. Dije "el día que me regrese de Buenos Aires es el día". Lo fue. Pero al final pasó lo que tenía que pasar: tuve que cerciorarme de que no era un final en absoluto. Y ahora sé que no lo es. Entonces puedo, ahora sí, sentarme desde la calma de ya no sentirme un personaje y hablar de ello. No es que no quisiera compartir lo otro. Es que creo que cuando ocurre, nadie, absolutamente nadie más puede terminar de penetrar en ese sentimiento. Y escribir sabiendo que no se podrá conmover, no es nada más que una forma refinada de masoquismo.
Algo así como una reseña
Léanlo. Creo que cuando uno no tiene que decir absolutamente nada sobre un libro más que eso, es porque realmente estamos ante una obra espléndida. Ésta lo es. En primer lugar, es estructuralmente perfecta. Técnicamente es más que genial. Y dudo que haya alguien que no se conmueva con él.
Una princesa en Berlín es la historia de un artista estadounidense que decide viajar a la Alemania de la década del 20. La primera guerra mundial acaba de concluir, Alemania está devastada y la hiperinflación le da a Peter Ellis, el protagonista, la posibilidad de vivir holgadamente e ir descubriendo la verdadera identidad de esa ciudad de doble filo. Así Ellis irá descubriendo en Berlín un lugar propio, tanto para su arte como para él mismo, personas que lo cambiarán y lo harán sentir, quizás, que algunas ciudades tienen un alma propia que nos posee, que sencillamente nos hacen parte de ellas. Pero al mismo tiempo, no podrá ser ajeno a los cambios que se producen alrededor de él, y pronto la Alemania que empieza a convertirse en eso que se dice hogar, terminará por envolverlo a él y al resto de personajes en una marejada política y social de la que nadie saldrá ileso.
Y un breve por qué
Porque en el avión, mientras miraba por la ventana (esa persona sabe que pensaba en ella) me di cuenta que entendía perfectamente a ese personaje, que la escena final es exactamente una escena de mi vida. Porque no existen las coincidencias y yo también le tengo miedo a los sueños de amital. Pero sobre todas las cosas, porque es una novela que nadie debería dejar de leer. Creo que una gran novela dice mucho, pero una extraordinaria novela te hace sentir que no todo está dicho. Y pues, quizás este sea uno de esos casos raros. Por lo pronto, ya sé que no soy como Peter Ellis y eso me reconforta. Pero no me he olvidado lo que se siente haberme sentido uno con ese personaje, haberme sentido parte de una novela que es mi vida y a la vez no. Demasiado personal para una recomendación tan categórica, dirán muchos. Pero bueno, nunca he sido bueno recomendando si no es desde mí mismo. Capaz algún día tenga la suerte de despertar y ser otro. Por ahora, estoy contento así. Y con suerte, alguno de ustedes encontrará algo parecido. Salud por eso, y si no, ya será con otro libro. Todavía hay muchos más de los que podemos conversar.
Se lo regalaría a: Todas las personas que conozco. Pero a una en especial. Sabe quién es, o al menos eso espero. Y para que no le quepa duda, le puedo decir simplemente esto: mira.
¿Whisky con desazón?: Es que conozco tres novelas de este autor. Una mediocre, la otra regular, esta extraordinaria. No creo que importe mucho, pero vale el dato para los interesados.
Ficha técnica:
Solmssen, Arthur R.G.Una princesa en Berlín - Tusquets
(Andanzas); 1994
408 p.; 13x20 cm.
ISBN: 9788472237391
"La orquesta volvía a tocar.Hay un largo sendero serpenteante
en mis sueños de amital...Qué extraña canción, pensé. Ya no pensaba con claridad, lo cual era mi propósito, y tampoco me mantenía firme sobre los pies.
[...]
Dejamos atrás el faro de Brunsbütell y entramos en el ancho estuario del Elba. La banda en la cubierta enmudeció; todos, pasajeros y músicos, tenían que descansar antes del desenfreno del Slyvesterabend.
"Warun denn weinen, había escrito ella, wenn man auseinandergeht, Wenn and er nächsten. Ecke schon ein Andrer steht?"
"¿Por qué llorar? ¿Por qué no? No hay nadie en la próxima esquina, nadie a quien quiera tanto... y nunca lo habrá... entonces, ¿por qué no llorar?
Sin dirección, sin fecha, sin firma."




