viernes, agosto 17, 2007

La metamorfosis // Franz Kafka

Dura vita, sed vita. Puedo extender esa consigna a tantas situaciones diferentes... relaciones afectivas, momentos duros, emociones encontradas, sentimientos que de pronto aparecen y no sabes por qué están ahí. Y definitivamente a lo que está ocurriendo mi país en estos días. Y cuando pienso en esa consigna, pienso, claro, en mi libro favorito y pienso en él justamente porque esa es la razón por la cual siempre estará en el tope de cualquier pila de libros que tome para los momentos de emergencia. Más un día como hoy.

Los sionistas dicen que la obra de Kafka es la gran revelación del sionismo, los existencialistas dicen que más bien lo es del existencialismo, los surrealistas que del surrealismo y todos se pelean por la llave maestra que abra la "hermética" obra de este hombre que, si de algo estoy seguro, nunca se consideró perteneciente a ninguna clase de grupo. Más bien lo veo justamente como su obra: distinto, ajeno, extranjero.

La metamorfosis puede no ser mi top 1 en esa lista que ven a la izquierda, pero es definitivamente mi libro favorito y el libro que le diría a todo el mundo que debe leer al menos alguna vez en la vida. Tiene demasiados contextos, una vastedad de interpretaciones única y especial, y está dotada de una carga emocional tan fuerte que es imposible entrar en ese viaje y no terminar completamente abrumado. Y es que, ¿quién no se ha sentido una cucaracha alguna vez? La primera vez que me di cuenta lo mucho que necesitaba ese libro fue el día que no me dejaron entrar a una discoteca por mis recurrentes fachas. Luego en Argentina, el día que me discriminaron por mi pasaporte peruano, descubrí que Kafka sabía. Y luego mil veces más en situaciones distintas, desde relaciones en las que terminé siendo visto como una especie de criatura extraña, hasta momentos de mi vida en que me sentí impotente por cosas que pasaban alrededor, con todas las fuerzas y todas las ganas del mundo de hacer algo para cambiarlas, pero sabiendo que, algunas veces, la resignación consiste en aceptar la realidad y descubrir que frente a ella no somos sino un insecto.

Quizás ésa es la circunstancia que me lleva a reseñar esta obra ahora y no antes, y no después. Un terremoto que ha devastado a mi país, en más de un sentido. Veo las imágenes de la ciudad de Pisco, una ciudad que visité tantas veces y es como ver una mentira, como una fábula que alguien se inventó para jugarnos una broma cruel, para buscar en nosotros sensaciones y sobrecogimientos que no pensamos podían existir. Cadáveres en la plaza de armas, gente buscando entre ellos a sus familiares, algunos que los encuentran y no pueden hacer nada más que entregarse al dolor de haberlo perdido todo, de perder la esperanza. Y mientras veía eso no pude sino imaginarme estar en ese lugar: buscando lo que más amo, a las personas que quiero y necesito entre un valle de cuerpos, como un vagabundo busca comida en la basura. Y sin derecho además a preguntarse por qué. Como en esta novela (al diablo con los debates literarios sobre si es o no una novela), en la que no cabe preguntarse qué ha generado esa metamorfosis. En la que la primera metamorfosis se da al despertar, pero la segunda se da en la muerte.

Y entonces es que me doy cuenta que despertar y encontrar la realidad que conocemos es algo que deberíamos valorar con cada fibra del alma. Ahora sé que esa metamorfosis significa despertarte un día convertido en algo totalmente diferente: despertar y haber perdido todo lo que conocías, ver que todo alrededor cambia, ha cambiado; y que el porqué pase a un segundo plano porque ni podías preverlo ni puedes explicarlo y ya ni siquiera pensar en controlarlo. Porque para la mayoría de personas, vivir es natural, es el resultado lógico de todas las cosas que hacen en su día a día, en la vida cotidiana. Pero para esa gente, ahora la vida es un milagro, algo raro, algo que se les ha dado aunque se les haya quitado todo lo demás. Ahora ellos también despiertan cada mañana y descubren que están en una especie de mundo surreal, y ya ni siquiera les alcanza el aliento para preguntarse cómo o por qué a ellos, y de pronto toda la existencia se resume a asimilar tu nueva forma o simple y llanamente no sobrevivir. Esa sensación, ese sentirse ajeno en el cuerpo propio, ese haber visto a la muerte a la cara es, en su forma más sencilla, la metamorfosis de todo nuestro mundo.

No diré más porque ni el libro ni la situación requieren palabras. Sólo que de eso se trata este proyecto, de decir desde la perspectiva en que se siente la literatura no sólo como un escape al mundo, sino como un reflejo de él. A los que están aquí, no debería tener ni que decirles. A quienes leen de fuera, no puedo terminar de explicar la sensación. Pero Kafka sí pudo. Por eso, y porque toda persona debería tener ese salvavidas a mano en su biblioteca, para cualquier circunstancia que lo requiera, dejo este mensaje aquí, antes de entregarme a la acción concreta de ayudar a quienes lo necesitan.

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Recomendable: Cuando uno es un insecto. Cuando uno se despierta convertido en algo que no era. Cuando la resignación es la única vía para nuestra siguiente metamorfosis.
Se lo regalaría a: Cada estantería de cada casa del mundo.

Ficha técnica:

Kafka, Fanz
La metamorfosis - Alianza Editorial
(Biblioteca Autor); 1998
136 p.; 11x18 cm.
ISBN: 9788420633510




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"Gregor pasaba las noches y los días casi sin dormir. A veces pensaba que al abrirse la puerta volvería a asumir los asuntos de la familia, como antes. Últimamente, después de mucho tiempo, aparecían en sus pensamientos el jefe, el apoderado, los compañeros y los aprendices, el criado tan lerdo, dos de sus amigos de otros negocios, una camarera de un hotel de la provincia; también un recuerdo fugaz y querido: la cajera de una sombrerería a la que había pretendido seriamente pero con demasiada lentitud; todos aparecían mezclados con extraños o con gente ya olvidada, pero en vez de ayudarle a él y a su familia, todos se mostraban inaccesibles, así que se alegraba cuando desaparecían. Después, ya no estaba de humor para preocuparse de la familia, sólo le invadía la furia por la pésima atención que recibía, y aunque no tenía una clara idea de los alimentos que apetecía, hacía planes, sin embargo, para llegar hasta la despensa y allí coger, aunque no tuviera hambre, todo lo que le correspondía por derecho."

9 comentarios:

Sherly dijo...

Había postergado tanto la lectura de este libro, por el hecho de que siempre mi metatexto literario me impulsaba a leer otros tantos. Hasta que pasado el terremoto del 15 de agosto, y sintiendome como una cucaracha que se salvó de ser aplastada, leí tu reseña y me animó a sumergirme en las páginas de "La metamorfosis".Ya terminada mi lectura te doy la razón, Daniel, Kafka sí pudo manifestar la sensación que cientos de personas experimentaron en aquella circunstancia tan lamentable.

lorena dijo...

despertando de mi metamorfosis, dijeron que era trivial y aburrido. absurdos. y a ti...¿daniel? pense que ya no existia gente como tu en este pais.

-daniel dijo...

No lo creo, Lorena, ninguna metamorfosis puede ser trivial y aburrida. Normalmente eso dicen las personas que permanecen en un único estado. Pero una vez más, en la vida uno puede hacer el camino en puntas de pies, o embarrarse un poco. Seguro que lo segundo duele más, pero lo primero significa no haber dejado ni siquiera una huella.

Son Poemas dijo...

Deja huella quien tiene cicatrices.
Por la metamorfosis!

Un saludo de,
Son Poemas.

undercover dijo...

Tengo examen mañana de este libro, y la verdad qe me ayuda mucho leer distintos tipos de vista, y al hacerlo llegue hasta tu blog, y bueno me parecio copado lo qe escribiste porqe es de alguna forma o de la manera de qe uno lo interpreta y nada suerte!
y suerte para mi mañana en el examen XD
saludos

-daniel dijo...

Suerte para mañana en tu examen. Si alguien te pregunta qué michi significa el cuadro en la pared de la habitación de Gregor, tú di con toda la seguridad del mundo que Kafka se hubiera burlado de una pregunta tan predecible ;)

Sandra dijo...

Rescatarè este libro, que leì hace ya muuucho tiempo y lo releerè para ver "què me dice" unos cuantos años despuès :)
La vida nos impone una permanente metamorfosis, a veces placentera, otras tantas dolorosas y ahì vamos metamorfosèandonos dìa a dìa segùn las circunstancias.
En cuanto termine lo que estoy leyendo agendo èste y a Seda como mis pròximas lecturas.

ChiliSalinas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Leidy Salinas dijo...

:) Me encantó, en mi caso fue el primer libro de Kafka que leí, después no pude detenerme. Hace un tiempo leí a Nicolai Gogol, sentí que entre los 2 hay similitudes en el estilo, no sé si estoy errada,pero así lo aprecié. Recomendado!