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viernes, abril 25, 2008

La autopista del sur // Julio Cortázar

Hace un tiempo pensé que sería buena idea dejar de postear sobre cuentos y poner el libro completo. Pero después me recordé por enésima vez que este blog es mío y que si no me da la gana de que haya reglas no las hay y punto. Entonces el miércoles, mientras dictaba una clase, sugerí este título como un ejemplo perfecto del absurdo irrumpiendo en la realidad pero manteniendo la verosimilitud de la trama. Cuestión que luego vuelvo a mi casa, me doy cuenta que me volví a meter al cubo (expresión con pronta explicación en mi siguiente libro), y redescubro mis propia sugerencia cuando me doy cuenta que ese cuento es una metáfora de mis días recientes.

Eso es estar en el cubo, pero lo que es peor, acostumbrarte a él. Es decir, aceptar que no se puede salir y por lo tanto empezar a decorarlo y armar nuestra vida en el sistema mínimo que el cubo nos permite. Y creo que no puede haber metáfora más perfecta que esta (particularmente si vives en Lima en estos días en que el tráfico es una verdadera cárcel. Dicho sea de paso, vaya un aplauso para todos los que planificaron destruir la ciudad sin que nos demos cuenta, nos agarraron a todos, ¡muy buen trabajo!). En fin, lo interesante de este cuento es que el protagonista termina por volverse un amante de su prisión. No con la nostalgia amor/odio con que se vive en un encierro, sino con una verdadera adaptación a ese cubo del que hablo: un volverse parte de su fauna, un convertirse en el ser del cubo.

Y también el qué pasará si se destruye ese mundo perfecto y conocido en que se ha convertido la prisión que creíamos eterna. Mirar alrededor, pedir que dure unas horas más porque se sabe que cualquier encierro es solo temporal, que tarde o temprano aparecen las llaves, se desgastan las paredes, se termina la condena o sencillamente la inexorable muerte aparece para liberarnos.

¿El argumento? Un atasco de tráfico tan largo que obliga a las personas atrapadas en él a crear una nueva forma de vida: crean un sistema organizado, empiezan a buscar alimento y compartirlo y crean una sociedad en torno a ese atasco, una sociedad en la que todo funciona de acuerdo al encierro al que se han visto obligados: para sobrevivir, para encontrar las necesidades básicas y las no tan básicas, para encontrar el amor, la esperanza, ulteriormente, la vida.

No me quiero preguntar qué va a pasar conmigo cuando se disipe el encierro. Hay días que son para dormir y no para responderse preguntas. Al menos no para responderlas bien. En cuanto a Cortázar, he reseñado mucho de él en este blog, pero qué les puedo decir... Tiene demasiados cuentos a los cuales echar mano para esos días de estática.

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Recomendable: Para cuando estás en el cubo, pero no quieres salir, sea por la razón que sea.
Se lo regalaría a: Este año, a todos los que están esperando en el tráfico a que el auto del frente se mueva un centímetro.
Este cuento está en: Todos los fuegos el fuego (1966).
Whisky con link: La autopista del sur

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"A la cuarta vez de encontrarse con todo eso, de hacer todo eso, el ingeniero había decidido no salir más de su coche, a la espera de que la policía disolviese de alguna manera el embotellamiento. El calor de agosto se sumaba a ese tiempo a ras de neumáticos para que la inmovilidad fuese cada vez más enervante. Todo era olor a gasolina, gritos destemplados de los jovencitos del Simca, brillo del sol rebotando en los cristales y en los bordes cromados, y para colmo sensación contradictoria del encierro en plena selva de máquinas pensadas para correr. El 404 del ingeniero ocupa el segundo lugar de la pista de la derecha contando desde la franja divisoria de las dos pistas, con lo cual tenía otros cuatro autos a su derecha y siete a su izquierda, aunque de hecho sólo pudiera ver distintamente los ocho coches que lo rodeaban y sus ocupantes que ya había detallado hasta cansarse. Había charlado con todos, salvo con los muchachos del Simca que caían antipáticos; entre trecho y trecho se había discutido la situación en sus menores detalles, y la impresión general era que hasta Corbeil-Essones se avanzaría al paso o poco menos, pero que entre Corbeil y Juvisy el ritmo iría acelerándose una vez que los helicópteros y los motociclistas lograran quebrar lo peor del embotellamiento. A nadie le cabía duda de que algún accidente muy grave debía haberse producido en la zona, única explicación de una lentitud tan increíble. Y con eso el gobierno, el calor, los impuestos, la vialidad, un tópico tras otro, tres metros, otro lugar común, cinco metros, una frase sentenciosa o una maldición contenida."


lunes, enero 14, 2008

10 cuentos para este verano (o el próximo si vives en el hemisferio norte)

El caso es que mi madre decidió invitarnos a una casa de playa durante los últimos diez días. Estuve volviendo a Lima para ir al trabajo, así que realmente sólo estuve los fines de semana a tiempo completo, pero eso me bastó para recordar qué excelente lugar es la playa para leer. Particularmente si tienes una casa, con lo que, a media tarde, no vas a tener mucho qué hacer si ya recorriste y paseaste a tus anchas durante los primeros días... Entonces, ¿por qué no una nueva lista de Un whisky doble para el alma?

Aquí están, diez cuentos para que el verano esté hasta en lo que lees, diez cuentos que los piratas deberían llevar en su mochila, diez cuentos que, al fin y al cabo, se pueden leer siempre, pero también siempre tienen ese sabor a playa, calor y mar.

Así que hagan sitio en la sombrilla, vaso en mano con el trago de su elección (whisky on the rocks para mí, gracias), y agarren color como sin darse cuenta...


1. El descubrimiento de América - Alfredo Bryce Echenique
Sin ser fanático de Bryce, creo que este es uno de los cuentos más interesantes que tiene. Ideal para el verano adolescente en Lima (aquellas épocas). Ah, una chica me dijo una vez que este cuento describe al 99% de los hombres. Yo creo que estaba muy equivocada, la mayoría no se esforzaría tanto.

2. Una noche de verano - Ambrose Bierce
Cuento con ambiente escalofriante y personajes de esos que no te quieres cruzar en la vida. Sólo Ambrose Bierce podía contar una historia así con un tono tan natural, casual y cotidiano. Una especie de cuento para aquellos que terminan perdidos sabrá Dios dónde después de una fiesta. Para que sepan dónde no quieren estar.

Whisky con link: Una noche de verano


3. Al pie del acantilado - Julio Ramón Ribeyro
Una de las joyas de esta lista, el maestro Ribeyro aparece aquí con un cuento que pasa por más de un momento de absoluta genialidad. Emocionante, conmovedor, crudo. Este es uno de los fundamentales para el verano en cualquier lugar del mundo. Frase extraordinaria: "El mar da, el mar también quita". Como quien dice la vida, pero muy veraniegamente, eso sí.


4. Nube - Augusto Monterroso
La nota minimalista con este genio del llamado "microcuento". Como para no olvidarnos de qué se tratan las estaciones de la vida.

Whisky con link: Nube


5. Fue en verano... - Franz Kafka
Qué se puede decir cuando se trata de Kafka... Cuento brillante a la El proceso. Ambiente onírico como en una pesadilla, espacios inquietantes, situaciones escalofriantes, en fin, Kafka en su máximo esplendor.


6. El navaja - Vladimir Nabokov
Cuento escalofriante de principio a fin que ocurre un caluroso día de verano. Nabokov nos ofrece en él una situación tensa, al más fiel estilo nabokovniano. Consejo: léanlo antes de ir a la peluquería, nunca está de más algo de masoquismo psicológico.

Whisky con link: El navaja (Denle abrir y luego busquen con ctrl+f "el navaja")


7. Asomándose desde la abrupta costa - Ítalo Calvino
Cuento extraordinario de uno de los mejores autores italianos de su generación. Pocas veces un autor logra una narrativa de tal calidad descriptiva y semejante fuerza narrativa. Fascinante historia que el autor nos va revelando a través de la extraña visión del mundo del protagonista, cuyos pensamientos sumergen al lector en un universo dotado de un singular e inquietante hálito de misterio.


8. El mar cambia - Ernest Hemingway
Quizás valga la pena recordar que la novela más famosa de Hemingway, El viejo y el mar, lo sitúa como uno de los autores clásicos de cualquier lectura veraniega. Quizás hay muchos más relatos para elegir tratándose de este gigante de la literatura estadounidense, pero aquí ocurre lo que hace memorables la mayoría de aventuras que le ocurren a uno en cualquier estación del año: la humanidad cobra fuerza por encima del tiempo y sitúa una historia íntima en el ojo de una inusitada pero desgarradora realidad. Eso y que, cuanta razón tiene Hemingway, el mar cambia. El mar siempre cambia.

Whisky con link: El mar cambia


9. La autopista del sur - Julio Cortázar
Para leer cuando se atora el tráfico de regreso a la ciudad por culpa de ______ (llenar con el nombre de tu funcionario público favorito para insultar en estas circunstancias). Quizá uno de los mejores cuentos de Cortázar, donde lleva su absurdismo a límites insospechados y convierte una situación cotidiana en un evento literario de la más alta jerarquía.

Whisky con link: La autopista del sur


10. La dama del perrito - Anton Chejov
Si hiciera un top 10 de cuentos, probablemente este estaría allí. Creo que es uno de los cuentos más pulcros y perfectos de la literatura universal, un cuento que no destella como ese sol radiante que saca a todos de sus casas, sino como esa luz discreta que hay el día que caminas por la playa y ocurre alguno de los momentos más especiales de tu vida. Así, como quien le cuenta una historia a un amigo y consigue que el amigo se vea en el lugar del otro. Así como solo este cuentista extraordinario supo hacer. Cierto que ya reseñé este cuento. Me estoy poniendo repetitivo, pero es que este cuento tenía que ir a la lista, sí o sí.

Whisky con link: La dama del perrito

jueves, octubre 11, 2007

Historias de cronopios y de famas // Julio Cortázar

Justificación paranoica
"Pero... ¿no acabas de reseñar a Cortazar?". Sí, ciertamente, hace poquito escribí ese post sobre Rayuela, pero también es cierto que hace mucho tenía ganas de reseñar sobre Historias de cronopios y de famas y que la ocasión se me presentó. Y además, reivindico un poco al gran autor que es Cortázar poniendo este extraordinario libro que, en mi opinión, es el mejor de este argentino que ha sido influenciado por casi todo lo que me gusta.

¿Por qué se me presentó la ocasión? Un hecho pequeño pero divertido, cotidiano pero definitivamente de los que te dejan pensando, corto pero, con suerte, de los que dejan buenas lecciones. O sea... sí, este post viene con historia. Pero en serio, sigan leyendo. Creo que la causa es buena.

¿Qué leo?
Fue el sábado pasado, yo sentado en una tribuna mirando un concurso de equitación y entre esas conversaciones con personas que conoces de vista, alguien me comentó que le encantaba leer. La conversación se extendió y esta persona me cuenta que ha leído siempre mucho, pero casi todo en inglés, y que además tiene muchas dudas sobre lo que debería leer. Prometí recomendarle algo, así que acá está este post. Cierto que pude haber mandado un mail con una lista, pero la verdad si hay que dar explicaciones, fue una pregunta que no me habían hecho hace mucho. Llegué a mi casa pensando en ella. ¿Por qué la obsesión? Porque lo primero que me pasó por la cabeza fue que si pudiera trazar un camino perfecto como lector, es decir, si se me diera la oportunidad de volver atrás y escoger el orden en que leería cada libro de mi vida, la elección sería sumamente difícil. Llega un punto, en el medio, en que descubres tu propio camino. Y el final no lo sabemos nunca. Pero, ¿y el comienzo?

Así que a esa persona: es una pregunta muy complicada la que me hiciste. Pero me pediste que te recomendara algo y este blog es en parte para eso. Compartir la experiencia de libros y también cambiar opiniones. Seguro que hay diferentes tipos de lectores y diferentes tipos de libros. Pero alguien que quiere empezar a leer en español... ¿Un clásico? ¿Algo muy moderno? ¿Algo muy antiguo? ¿Algo muy personal? ¿Algo muy popular? Pero la respuesta, como siempre, está en el tiempo. Creo que ya sé qué contestarte. O qué contestarme, en todo caso. "Vuelve a los inicios". Siempre volver a los inicios.

Comienzos posibles
Pensé muchísimos trazados diferentes para esa ruta de empezar a leer en español. Desde luego, una obra traducida no tenía mucho sentido. Entonces... ¿Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Góngora? Bueno... sí, son grandes autores y todo. Pero esa forma convencional de empezar, ese orden maniático y cronológico (tan de colegio), ¿es verdaderamente el mejor? Quizás sería bueno empezar por un grande, o un autor vivo. O quizás por mi libro favorito... O quizás...

En fin. Debo decir que no estoy convencido de haber elegido la mejor opción posible. Pero sí estoy seguro de una cosa. He elegido la opción que, personalmente, me daría a mí mismo si tuviera que elegir otra historia para mi propia vida de lector. Mi primer libro fue El conde de Montecristo. Y por razones que algún día comentaré en este blog, nunca lo terminé. Pero gracias a ese libro y a la persona que me lo regaló, nunca he vuelto a dejar de leer aunque sea una página antes de dormir.

Y creo que ese es el punto. Que cada comienzo es personal, relativo y único. Depende del contexto, de la edad, del momento, de la persona. Esto que hago, darle un comienzo a alguien, es todo lo que puedo ofrecer. Que sirva o no, sólo es algo que puedo esperar y que escapa absolutamente a mis manos. También quizás por eso mi colegio frustró a tantos potenciales lectores. En fin... Lo cierto es que cuando pensé que la respuesta era volver a los inicios, supe que este era el libro que quería recomendar. Y punto.

Ahora sí, Cortázar

Y ahora. ¿Por qué Historias de cronopios y de famas? Porque cuando leo, me pasa como con la música. Doy siempre un paso atrás. A Poe lo conocí leyendo Kafka. A Faulkner, leyendo Lobo Antunes. A Flaubert, leyendo a Vargas Llosa. Lo que digo es que buscar las influencias es una buena manera de hacerse lector. Es una forma de conocer las bases de nuestros autores favoritos, y a la vez de llegar a nuevas cosas que pueden gustarnos. Con la gran oferta que existe hoy en día, elegir el libro correcto es difícil, pero una vez que uno tiene una piedra angular en base a la cual moverse, creo que el camino se vuelve más fácil. Con esto no digo que uno se encierra en un canon, sino más bien que uno construye un margen que puede irse extendiendo hasta abarcar los libros más diversos que uno llegue a leer en su vida.

Historias de cronopios y de famas es un libro del absurdo. Es una de las obras cumbre de la literatura fantástica, surrealista y experimental; pero también de la literatura latinoamericana. Y sobre todo, es la apertura ideal para este gran y enigmático autor que es Julio Cortázar, uno de los mejores cuentistas de todos los tiempos. Y sobre todo, es una puerta. Creo que es un libro lleno de curiosidades y que no se agota rápido. Es un libro que te hace preguntar más, que te hace buscar hacia atrás, que te hace descubrir lo maravilloso que es querer leer más de un autor y de aquellos que lo influyeron. Porque pese a ser experimental; es también básico y esencial. Porque vuelve al inicio. Y, porque pasa lo que en las grandes obras: que cuando salimos de ellas tenemos la sensación de salir transformados de una habitación que no conocíamos y en la que descubrimos algo maravilloso. Pero el comienzo no es nada más que ese vistazo de curioso a través de un ojo de cerradura.

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Recomendable: Divertido e irreverente, para cuando a uno le da la gana de no hacerle caso al mundo. Para cuando el absurdo tiene sentido, aunque solo sea para uno mismo. Para empezar.
Se lo regalaría a: L., la persona que inspiró este post. También le agradecería haberme pedido esa recomendación que derivó en una reflexión tan intrincada. En fin, suele pasar. Es un verdadero gusto haberte conocido, y cuéntame si sirvió de algo la recomendación.

Ficha técnica:
Cortázar, Julio
Historias de cronopios y de famas - Punto de Lectura
(Narrativa); 2007
160 p.; 11x18 cm.
ISBN: 9788466320290



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"Qué maravillosa ocupación cortarle la pata a una araña, ponerla en un sobre, escribir Señor Ministro de Relaciones Exteriores, agregar la dirección, bajar a saltos la escalera, despachar la carta en el correo de la esquina.

Qué maravillosa ocupación ir andando por el bulevar Arago contando los árboles, y cada cinco castaños detenerse un momento sobre un solo pie y esperar que alguien mire, y entonces soltar un grito seco y breve, girar como una peonza, con los brazos bien abiertos, idéntico al ave cakuy que se duele en los árboles del norte argentino.
Qué maravillosa ocupación entrar en un café y pedir azúcar, otra vez azúcar, tres o cuatro veces azúcar, e ir formando un montón en el centro de la mesa, mientras crece la ira en los mostradores y debajo de los delantales blancos, y exactamente en medio del montón escupir suavemente, y seguir el descenso del pequeño glaciar de saliva, oír el ruido de piedras rotas que lo acompaña y que nace de las gargantas contraídas de cinco parroquianos y del patrón, hombre honesto a sus horas.

Qué maravillosa ocupación tomar el ómnibus, bajarse delante del Ministerio, abrirse paso a golpes de sobres con sellos, dejar atrás al último secretario y entrar, firme y serio, en el gran despacho de espejos, exactamente en el momento en que un ujier vestido de azul entrega al Ministro una carta, y verlo abrir el sobre con una plegadera de origen histórico, meter dos dedos delicados y retirar la pata de araña, quedarse mirándola, y entonces imitar el zumbido de una mosca y ver cómo el Ministro palidece, quiere tirar la pata pero no puede, está atrapado por la pata, y darle la espalda y salir, silbando, anunciando en los pasillos la renuncia del Ministro, y saber que al día siguiente entrarán las tropas enemigas y todo se irá al diablo y será un jueves de un mes impar de un año bisiesto.
"

jueves, agosto 30, 2007

Rayuela // Julio Cortázar

Creo que mi historia con esta novela es una historia triste. Aunque quizás decirlo así resulta un poco dramático. En fin. Fue hace ya un tiempo, tenía 15 años y estaba, lo que se dice "enamorado". Un amor sufrido, sí, lleno de padecimientos barrocos, incomprensibles, adolescentes y un millón de etcéteras que no vienen al caso. Válidos, supongo, pero también definitivamente ajenos. No en el sentido de que ya no quiera hacerme responsable de esa época (qué mezquino e inmaduro sería negar que uno sintió, vivió, recuerda), sino en el sentido de que uno cambia, crece, envejece a fuerza de golpes quiera o no. Y recuerdo muy, muy claramente que por esa época decidí saldar dos enormes deudas para con la literatura latinoamericana: Rayuela y Cien años de soledad. Sobre la segunda, ya hablaré alguna vez. Sobre Rayuela, sólo puedo decir que fue una química instantánea. Que me sentí Oliveira, que la Maga me pareció el retrato exacto del gran fantasma que era la mujer de mi vida, que por pimera vez encontraba sentido en una novela que tenía miles de alternativas posibles. No diré que se convirtió en mi novela favorita, pero sí diré que hizo rápido ascenso a mi top ten de aquella época y que me enorgullecía terriblemente cada vez que alguno de mis profesores me decía que no había terminado de leer esa novela porque le parecía terriblemente densa y qué sé yo. Y yo me sentía más trascendental, sabio y maduro que nunca. En fin, debe ser eso que se dice la fiebre de los 15, donde escuchas música con el volumen más alto, aceleras más cuando manejas, y cuando te enamoras (sea de una persona o un libro), definitivamente te enamoras con mucha más intensidad (que, por supuesto, no es lo mismo que realismo).

Años después, una noche de insomnio, me di cuenta que me la había llevado a Buenos Aires, supongo que por asociación al momento de hacer las maletas. Descubrí que recordaba poco y nada de la novela en sí, así que empecé de nuevo a leerla. Y oh decepción. Fue triste y fue un error. No sé, como que nunca más fue lo mismo. Como que mi amor fue eso: esa muchacha que a los quince años te parece la mujer de tu vida, pero que cuando la encuentras años después en una reunión se ha quedado completamente en el pasado, y tú sólo puedes pensar "pero qué demonios tenía en la cabeza". No me parece que sea una mala novela. Tampoco creo que mis gustos me hallan llevado lejos, en absoluto. Pero es como si ahora lo mejor de Rayuela es que me llevó a adquirir un gusto genuino por Cortázar, gusto que conservo hasta hoy. Y sin embargo, ya no puedo dejar de ver a Oliveira como un tipo que murió ahogado en su fantasía adolescente, a la Maga como la mujer con la que nunca estaría porque sé que se trata, justamente, de un fantasma esquivo, hecho sólo para sentir dolor, todo lo cual está muy bien, hasta que descubres que en realidad el sufrimiento es la parte fácil de la vida y lo verdaderamente duro es hacerse fuerte para darse uno mismo la oportunidad de ser feliz.

Por otro lado, me gusta saber que no he olvidado del todo. Sigue siendo un libro que me atrae por la cantidad de lecturas que ofrece, por la manera como aborda el espacio interior de sus personajes, por cómo representa una época, no solo a nivel personal. Además, la escena que transcribo más abajo me parece sencillamente hermosa, una de las descripciones que más veces debo haber releído aisladamente. Finalmente, y para ser justos con la novela, no sé si me arrepiento de esa segunda lectura. Sé por un lado, que no habrá una tercera, al menos por ahora. Pero sé también que así como hay gente que uno preferiría no haberse reencontrado para mantener un buen recuerdo, es parte de la realidad afrontar el pasado y enfrentarse al cambio que uno mismo ha elegido para su vida. Qué sé yo, ni siquiera sé si este es un post para recomendar o para comentar. Quizás algún día no sea una historia triste (alguien me dijo una vez que esos amores adolescentes te persiguen para toda tu vida) y me den ganas de no haber escrito así sobre Rayuela. Pero saben qué, este post está aquí porque cuando pensaba en una novela sobre ese sentimiento y se me vino a la mente Rayuela, pensé "pero esa novela ya no me gusta". Y entonces se me vino una segunda pregunta, no sé si más adecuada, pero definitivamente mucho más válida: "¿la recomendaría?".

Y el resto, como dicen, es historia.

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Recomendable: Para mí, cuando tienes 15 años, para que te parezca la mejor novela del mundo. Pero si te gusta Cortázar, capaz que siempre. Definitivamente, cuando crees más en la tormenta que en la calma.
Se lo regalaría a: Un par de personas que se quedaron en el pasado.

Ficha técnica:

Cortázar, Julio
Rayuela - Punto de Lectura
(Narrativa); 2001
720 p.; 11x18 cm.
ISBN: 9788466304634






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"En el pabellón de la izquierda se apagó la luz de la farmacia. Talita salió al patio, cerró con llave (se la veía muy bien a la luz del cielo estrellado y caliente) y se acercó indecisa a la fuente. Oliveira le silbó bajito, pero Talita siguió mirando el chorro de agua, y hasta acercó un dedo experimental y lo mantuvo un momento en el agua. Después cruzó el patio, pisoteando sin orden la rayuela, y desapareció debajo de la ventana de Oliveira. Todo había sido un poco como en las pinturas de Leonora Carrington, la noche con Talita y la rayuela, un entrecruzamiento de líneas ignorándose, un chorrito de agua en una fuente."

sábado, junio 02, 2007

10 cuentos para el chico/a con fiebre un sábado por la noche

O sea que ni para eso tuviste suerte. No te bastó con una semana de aquellas, encima cuando dijiste "hoy voy y me desquito", resulta que no, que estás en la cama, con ningunas ganas de ni siquiera pararte para ir al baño, y lo único que vas a tomar es algún jarabe para la tos o algo así. O capaz no estás enfermo, capaz simplemente te quedaste sin planes, te cancelaron todos a última hora. O capaz estás en esa fase en la que simplemente no quieres saber nada de la calle. La cosa es que ya no sabes qué hacer. ¿La tele? No pues, es sábado por la noche y evidentemente no hay nada interesante allí tampoco, a menos que por interesante entiendas el partido de fútbol intrascendente que pusieron para rellenar; o el capítulo de la serie que sigues, pero que ya viste tres veces esta semana.

Pero quizás quieres intentar algo diferente. Un whisky doble para el alma tiene algo para ti: 10 cuentos especialmente recomendados para esta noche (o cualquier noche que suene parecida). No son, definitivamente, los mejores cuentos que conozco. Pero sé que son cuentos que encuentro divertidos. Tampoco son la clase de cuentos que te cambian la suerte. Pero sí son, de eso estoy seguro, cuentos que tienen que ver con la suerte de un modo u otro. Y sabes qué. A veces la mejor forma de atraer a la buena suerte es mandarla reverendamente al diablo. Estos 10 cuentos hacen eso. Así que si no sabías cómo, servido.

1. Escándalo en Bohemia - Sir Arthur Conan Doyle

Difícil elegir un cuento de la larguísima serie de Sherlock Holmes... Pero finalmente quedó por dos motivos: primero, porque es un excelente cuento para abrir cualquier lista, y segundo porque es uno de los cuentos más versátiles de esta saga detectivesca: ideal primer cuento para quienes jamás llegaron a leer sobre el detective londinense más famoso de todos los tiempos, y excelente cuento para volver cuando ya estamos familiarizados con este mundo. Además, siempre tuve algo por la mujer.

Whisky con link: Escándalo en Bohemia


2. Una rebelión de los dioses - Ambrose Bierce

Para quienes no leyeron El diccionario del diablo, pues aquí les traigo a un autor que verdaderamente vale la pena conocer. La irreverencia de Ambrose Bierce, es la dosis exacta que uno necesita para burlarse de la vida. Este cuento va porque, como siempre digo, la vida siempre se ríe de uno, así que qué nos queda a nosotros sino hacer lo mismo con ella. Bueno, aquí hay una excelente razón para hacerlo.

Whisky con link: Una rebelión de los dioses


3. El desafío - Mario Vargas LLosa

Cuento considerablemente más "serio" que los demás, es el toque dramático de la lista. Cuento tenso, de los primeros de Vargas Llosa, pero que definitivamente vale la pena leer. No sé por qué se me ocurrió que combinaba bien, capaz tiene que ver con algo así como poner algo de tensión en el camino, o capaz porque en algún punto siempre lo he considerado un buen ejemplo de las situaciones que comúnmente enfrentamos. Pero probablemente es sólo porque el cuento es muy bueno.

P.S.: Dedicado a la amiga que tuvo un sueño en el que yo le decía "total... hoy es un buen día para dejarse matar".

Whisky con link: El desafío


4. Fracaso - Anton Chejov

Chejov tenía que venir a esta fiesta, y aunque seguramente hay muchos cuentos que podrían haber quedado en esta lista, si hablamos de suerte, este es el cuento ideal... Dedicado especialmente a todos los solteros empedernidos.

Whisky con link: Fracaso


5. El corazón delator - Edgar Allan Poe

¿Clásico? Sí ¿Conocidísimo? Sí ¿Hartos? Nunca.

Whisky con link: El corazón delator


6. La muerte y la brújula - Jorge Luis Borges
Qué cuento extraordinario y para colmo divertido... Para leer con detalle y disfrutarlo íntegro. Aquí es donde el maestro Borges nos da una cátedra acerca del significado de la "suerte", como un detalle, una pieza mínima que pudo pasar inadvertida para todos, pero que termina subvirtiendo el orden completamente, cambiando los destinos, alterando el curso de lo esperado... De lo mejorcito de Borges.

Whisky con link: La muerte y la brújula


7. El viejo en el puente - Ernest Hemingway

Está bien, este no es un cuento, sino un relato... a quién le importa. Para los que creen que tienen mala suerte. Sólo que a veces es simple cuestión de perspectivas.

Whisky con link: El viejo en el puente


8. La noche boca arriba - Julio Cortázar

Cortázar siempre aportándonos los elementos para una noche divertida: cuento fantasioso, con excelente ritmo, y si de verdad estás tan maldito que tienes fiebre un sábado por la noche, pues para colmo por ahí terminas identificado con el personaje. Si eso pasara, pues qué miedo.

Whisky con link: La noche boca arriba


9. Un comentario - Franz Kafka

"Era muy temprano por la mañana, las calles estaban completamente vacías, yo me dirigía a la estacion. Cuando comparé la hora de mi reloj con la del reloj de una torre, comprobé que era más tarde de lo que yo había creído. Tenía que darme mucha prisa, el susto que me dio el retraso hizo que quedara inseguro acerca del camino que debía tomar, no conocía muy bien la ciudad, afortunadamente había un policía cerca, corrí hacia él y le pregunté por el camino sin respiración. Él sonrió y dijo:

- ¿De mí quieres saber el camino?
- Sí - dije -, pues no lo puedo encontrar.
- Renuncia, renuncia. - dijo él, y se dio la vuelta con gran ímpetu, como la gente que quiere estar a solas con su risa."


10. La insignia - Julio Ramón Ribeyro

Y, por supuesto, esta obra maestra de Ribeyro. Como quien dice "mejor suerte para la próxima".

Whisky con link: La insignia