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martes, abril 21, 2009

Franz Kafka :: El proceso

Valoración: 4.5/5.0
(Cerca del cielo)

No sé qué tiene la gente con eso de querer juzgar. Y no me refiero solo al vulgar prejuicio, sino a la idea de determinar así a priori por qué uno dice, hace o deja de hacer tal o cual cosa. Seguro les ha pasado. La anécdota me viene de hace unos días. Resulta que en un cierto lugar cuyo nombre no pienso decir pero que empieza con Club Hípico y que termina con Peruano, se les ocurre cobrar una cuota "voluntaria" fuera de las cuotas normales. Tres cifras, ni más ni menos. Pero se les ocurre también, oh descuido, no mencionar el detalle de que es voluntaria. Luego empiezan a cobrarla como si de hecho fuera obligatoria (se llama asedio por carta), sin ningún tipo de consideración por el medio ambiente considerando el exceso de papel que utilizaron para esas cartas.

Su servidor resulta pseudo-engañado por las constantes reiteraciones de pago y envía una carta ya algo molesto pidiendo que me dejen aplazar la fecha de pago (para ese momento no tenía idea de que se trataba de una cuota "voluntaria") y resulta que a los señores Junta Directiva no les gusta mi "forma de escribir". La llamaron irónica y sarcástica (lo considero un halago, ciertamente, pero es hilarante que lo consideren una ofensa) y por último me citan a una junta disciplinaria. Lo encuentro divertido porque siempre quise saber qué había sentido el inefable Joseph K. cuando supo que estaba siendo procesado por un crimen que nunca llega a saber en qué demonios consistía.

A mí se me acusó, entre otras cosas, de llamar "caballos" a los miembros de la junta directiva en cuestión (vamos, ustedes me conocen, ¿por qué demonios haría eso cuando los caballos de hecho me agradan?), y se me citó a una reunión para determinar mi "sanción". Me invitaron agua, eso sí (no galletitas), y me dijeron que admita que lo había hecho para apoyar a una amiga que cayó en desgracia con esa gente (delirio paranoico, le dicen). Obviamente, no había nada que decir sobre ese asunto. Finalmente, resulta que el tipo que empieza a gritarme y a fastidiar ahí en el comité es nada más y nada menos que el hermano del señor presidente de la junta directiva, diciendo que cómo podía criticar a la mejor junta que había tenido ese club y...

Y ahí es donde hago gancho con este libro a todas luces fantástico y dejé de prestar atención a lo que el señor cerdo decía. Resulta que este es un libro en el cual el mundo se comporta como una familia, de la cual el protagonista, Joseph K., queda de alguna manera aislado. Todos saben del caso de Joseph, todos lo ven como un hombre que está pagando caro un error que él ni siquiera recuerda haber cometido. La paradoja de la justicia entra a tallar de manera especial: por un lado, un sistema convencido de que Joseph K. debe ser perseguido, y él, un hombre absolutamente seguro de que nada puede alcanzarlo porque nada ha hecho. No creo que haya mejor ejemplo que ese para demostrar que el mundo no es más el lugar en el que las cosas pasan porque las merecemos o las queremos.

No creo que se necesite más una justificación "justa" para enjuiciar a alguien. Ni siquiera para condenarlo. Le pasa a Joseph K., me pasa a mí, le pasa al señor vecino de la esquina. Sencillamente que el mundo se ha convertido en eso, un juzgado en el que el jurado se impresiona más rápidamente por lo que ve que por lo que ocurre, un mundo donde un hombre no puede escapar al signo de su destino. Me resulta sumamente especial la escena en la que Joseph entra a la catedral y decide aceptar algo que hasta hacía unos días se le hacía imposible: que el mundo está emitiendo un juicio contra él y que, haga lo que haga, la posibilidad de perderlo y sucumbir ante un sistema que no entiende es real, palpable, próxima.

De mis novelas favoritas, sin duda alguna. El hecho de que esté incompleta (Kafka murió antes de poderla terminar) no le resta una gota de calidad. Acaso hasta le da un sabor puro, lo-fi, si se quiere. Una novela sobre aislarse en la humanidad y la razón propia en contra de un mundo que se deja llevar por la lógica de otros, un otro al que jamás veremos ni accederemos porque muy probablemente, como solo podría ser digno de una lógica tan invariablemente humana, ese otro no existiría sin el miedo que nos obligamos a tenerle.


Se lo regalaría a: Diría a las personas que me juzgaron ese día, pero sería desperdiciar más papel y todos sabemos lo importante que es cuidar los árboles.
Personalidad: Un desterrado que odia a su sistema, pero como no puede revelarse contra él, decide hacer algo terriblemente artístico y genial.

lunes, enero 14, 2008

10 cuentos para este verano (o el próximo si vives en el hemisferio norte)

El caso es que mi madre decidió invitarnos a una casa de playa durante los últimos diez días. Estuve volviendo a Lima para ir al trabajo, así que realmente sólo estuve los fines de semana a tiempo completo, pero eso me bastó para recordar qué excelente lugar es la playa para leer. Particularmente si tienes una casa, con lo que, a media tarde, no vas a tener mucho qué hacer si ya recorriste y paseaste a tus anchas durante los primeros días... Entonces, ¿por qué no una nueva lista de Un whisky doble para el alma?

Aquí están, diez cuentos para que el verano esté hasta en lo que lees, diez cuentos que los piratas deberían llevar en su mochila, diez cuentos que, al fin y al cabo, se pueden leer siempre, pero también siempre tienen ese sabor a playa, calor y mar.

Así que hagan sitio en la sombrilla, vaso en mano con el trago de su elección (whisky on the rocks para mí, gracias), y agarren color como sin darse cuenta...


1. El descubrimiento de América - Alfredo Bryce Echenique
Sin ser fanático de Bryce, creo que este es uno de los cuentos más interesantes que tiene. Ideal para el verano adolescente en Lima (aquellas épocas). Ah, una chica me dijo una vez que este cuento describe al 99% de los hombres. Yo creo que estaba muy equivocada, la mayoría no se esforzaría tanto.

2. Una noche de verano - Ambrose Bierce
Cuento con ambiente escalofriante y personajes de esos que no te quieres cruzar en la vida. Sólo Ambrose Bierce podía contar una historia así con un tono tan natural, casual y cotidiano. Una especie de cuento para aquellos que terminan perdidos sabrá Dios dónde después de una fiesta. Para que sepan dónde no quieren estar.

Whisky con link: Una noche de verano


3. Al pie del acantilado - Julio Ramón Ribeyro
Una de las joyas de esta lista, el maestro Ribeyro aparece aquí con un cuento que pasa por más de un momento de absoluta genialidad. Emocionante, conmovedor, crudo. Este es uno de los fundamentales para el verano en cualquier lugar del mundo. Frase extraordinaria: "El mar da, el mar también quita". Como quien dice la vida, pero muy veraniegamente, eso sí.


4. Nube - Augusto Monterroso
La nota minimalista con este genio del llamado "microcuento". Como para no olvidarnos de qué se tratan las estaciones de la vida.

Whisky con link: Nube


5. Fue en verano... - Franz Kafka
Qué se puede decir cuando se trata de Kafka... Cuento brillante a la El proceso. Ambiente onírico como en una pesadilla, espacios inquietantes, situaciones escalofriantes, en fin, Kafka en su máximo esplendor.


6. El navaja - Vladimir Nabokov
Cuento escalofriante de principio a fin que ocurre un caluroso día de verano. Nabokov nos ofrece en él una situación tensa, al más fiel estilo nabokovniano. Consejo: léanlo antes de ir a la peluquería, nunca está de más algo de masoquismo psicológico.

Whisky con link: El navaja (Denle abrir y luego busquen con ctrl+f "el navaja")


7. Asomándose desde la abrupta costa - Ítalo Calvino
Cuento extraordinario de uno de los mejores autores italianos de su generación. Pocas veces un autor logra una narrativa de tal calidad descriptiva y semejante fuerza narrativa. Fascinante historia que el autor nos va revelando a través de la extraña visión del mundo del protagonista, cuyos pensamientos sumergen al lector en un universo dotado de un singular e inquietante hálito de misterio.


8. El mar cambia - Ernest Hemingway
Quizás valga la pena recordar que la novela más famosa de Hemingway, El viejo y el mar, lo sitúa como uno de los autores clásicos de cualquier lectura veraniega. Quizás hay muchos más relatos para elegir tratándose de este gigante de la literatura estadounidense, pero aquí ocurre lo que hace memorables la mayoría de aventuras que le ocurren a uno en cualquier estación del año: la humanidad cobra fuerza por encima del tiempo y sitúa una historia íntima en el ojo de una inusitada pero desgarradora realidad. Eso y que, cuanta razón tiene Hemingway, el mar cambia. El mar siempre cambia.

Whisky con link: El mar cambia


9. La autopista del sur - Julio Cortázar
Para leer cuando se atora el tráfico de regreso a la ciudad por culpa de ______ (llenar con el nombre de tu funcionario público favorito para insultar en estas circunstancias). Quizá uno de los mejores cuentos de Cortázar, donde lleva su absurdismo a límites insospechados y convierte una situación cotidiana en un evento literario de la más alta jerarquía.

Whisky con link: La autopista del sur


10. La dama del perrito - Anton Chejov
Si hiciera un top 10 de cuentos, probablemente este estaría allí. Creo que es uno de los cuentos más pulcros y perfectos de la literatura universal, un cuento que no destella como ese sol radiante que saca a todos de sus casas, sino como esa luz discreta que hay el día que caminas por la playa y ocurre alguno de los momentos más especiales de tu vida. Así, como quien le cuenta una historia a un amigo y consigue que el amigo se vea en el lugar del otro. Así como solo este cuentista extraordinario supo hacer. Cierto que ya reseñé este cuento. Me estoy poniendo repetitivo, pero es que este cuento tenía que ir a la lista, sí o sí.

Whisky con link: La dama del perrito

viernes, agosto 17, 2007

La metamorfosis // Franz Kafka

Dura vita, sed vita. Puedo extender esa consigna a tantas situaciones diferentes... relaciones afectivas, momentos duros, emociones encontradas, sentimientos que de pronto aparecen y no sabes por qué están ahí. Y definitivamente a lo que está ocurriendo mi país en estos días. Y cuando pienso en esa consigna, pienso, claro, en mi libro favorito y pienso en él justamente porque esa es la razón por la cual siempre estará en el tope de cualquier pila de libros que tome para los momentos de emergencia. Más un día como hoy.

Los sionistas dicen que la obra de Kafka es la gran revelación del sionismo, los existencialistas dicen que más bien lo es del existencialismo, los surrealistas que del surrealismo y todos se pelean por la llave maestra que abra la "hermética" obra de este hombre que, si de algo estoy seguro, nunca se consideró perteneciente a ninguna clase de grupo. Más bien lo veo justamente como su obra: distinto, ajeno, extranjero.

La metamorfosis puede no ser mi top 1 en esa lista que ven a la izquierda, pero es definitivamente mi libro favorito y el libro que le diría a todo el mundo que debe leer al menos alguna vez en la vida. Tiene demasiados contextos, una vastedad de interpretaciones única y especial, y está dotada de una carga emocional tan fuerte que es imposible entrar en ese viaje y no terminar completamente abrumado. Y es que, ¿quién no se ha sentido una cucaracha alguna vez? La primera vez que me di cuenta lo mucho que necesitaba ese libro fue el día que no me dejaron entrar a una discoteca por mis recurrentes fachas. Luego en Argentina, el día que me discriminaron por mi pasaporte peruano, descubrí que Kafka sabía. Y luego mil veces más en situaciones distintas, desde relaciones en las que terminé siendo visto como una especie de criatura extraña, hasta momentos de mi vida en que me sentí impotente por cosas que pasaban alrededor, con todas las fuerzas y todas las ganas del mundo de hacer algo para cambiarlas, pero sabiendo que, algunas veces, la resignación consiste en aceptar la realidad y descubrir que frente a ella no somos sino un insecto.

Quizás ésa es la circunstancia que me lleva a reseñar esta obra ahora y no antes, y no después. Un terremoto que ha devastado a mi país, en más de un sentido. Veo las imágenes de la ciudad de Pisco, una ciudad que visité tantas veces y es como ver una mentira, como una fábula que alguien se inventó para jugarnos una broma cruel, para buscar en nosotros sensaciones y sobrecogimientos que no pensamos podían existir. Cadáveres en la plaza de armas, gente buscando entre ellos a sus familiares, algunos que los encuentran y no pueden hacer nada más que entregarse al dolor de haberlo perdido todo, de perder la esperanza. Y mientras veía eso no pude sino imaginarme estar en ese lugar: buscando lo que más amo, a las personas que quiero y necesito entre un valle de cuerpos, como un vagabundo busca comida en la basura. Y sin derecho además a preguntarse por qué. Como en esta novela (al diablo con los debates literarios sobre si es o no una novela), en la que no cabe preguntarse qué ha generado esa metamorfosis. En la que la primera metamorfosis se da al despertar, pero la segunda se da en la muerte.

Y entonces es que me doy cuenta que despertar y encontrar la realidad que conocemos es algo que deberíamos valorar con cada fibra del alma. Ahora sé que esa metamorfosis significa despertarte un día convertido en algo totalmente diferente: despertar y haber perdido todo lo que conocías, ver que todo alrededor cambia, ha cambiado; y que el porqué pase a un segundo plano porque ni podías preverlo ni puedes explicarlo y ya ni siquiera pensar en controlarlo. Porque para la mayoría de personas, vivir es natural, es el resultado lógico de todas las cosas que hacen en su día a día, en la vida cotidiana. Pero para esa gente, ahora la vida es un milagro, algo raro, algo que se les ha dado aunque se les haya quitado todo lo demás. Ahora ellos también despiertan cada mañana y descubren que están en una especie de mundo surreal, y ya ni siquiera les alcanza el aliento para preguntarse cómo o por qué a ellos, y de pronto toda la existencia se resume a asimilar tu nueva forma o simple y llanamente no sobrevivir. Esa sensación, ese sentirse ajeno en el cuerpo propio, ese haber visto a la muerte a la cara es, en su forma más sencilla, la metamorfosis de todo nuestro mundo.

No diré más porque ni el libro ni la situación requieren palabras. Sólo que de eso se trata este proyecto, de decir desde la perspectiva en que se siente la literatura no sólo como un escape al mundo, sino como un reflejo de él. A los que están aquí, no debería tener ni que decirles. A quienes leen de fuera, no puedo terminar de explicar la sensación. Pero Kafka sí pudo. Por eso, y porque toda persona debería tener ese salvavidas a mano en su biblioteca, para cualquier circunstancia que lo requiera, dejo este mensaje aquí, antes de entregarme a la acción concreta de ayudar a quienes lo necesitan.

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Recomendable: Cuando uno es un insecto. Cuando uno se despierta convertido en algo que no era. Cuando la resignación es la única vía para nuestra siguiente metamorfosis.
Se lo regalaría a: Cada estantería de cada casa del mundo.

Ficha técnica:

Kafka, Fanz
La metamorfosis - Alianza Editorial
(Biblioteca Autor); 1998
136 p.; 11x18 cm.
ISBN: 9788420633510




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"Gregor pasaba las noches y los días casi sin dormir. A veces pensaba que al abrirse la puerta volvería a asumir los asuntos de la familia, como antes. Últimamente, después de mucho tiempo, aparecían en sus pensamientos el jefe, el apoderado, los compañeros y los aprendices, el criado tan lerdo, dos de sus amigos de otros negocios, una camarera de un hotel de la provincia; también un recuerdo fugaz y querido: la cajera de una sombrerería a la que había pretendido seriamente pero con demasiada lentitud; todos aparecían mezclados con extraños o con gente ya olvidada, pero en vez de ayudarle a él y a su familia, todos se mostraban inaccesibles, así que se alegraba cuando desaparecían. Después, ya no estaba de humor para preocuparse de la familia, sólo le invadía la furia por la pésima atención que recibía, y aunque no tenía una clara idea de los alimentos que apetecía, hacía planes, sin embargo, para llegar hasta la despensa y allí coger, aunque no tuviera hambre, todo lo que le correspondía por derecho."

jueves, junio 14, 2007

Un sueño // Franz Kafka

Yo no creo que este sea un cuento de ambiente. Al menos no en el sentido estricto de lo que se le suele llamar literatura de ambiente. Normalmente aquello de los géneros me importa poco, realmente no suele tener mayor trascendencia. Pero en el caso de este cuento en particular, para mí es sumamente importante entenderlo así. Sencillamente porque lo que cambia es la interpretación, y ello convierte a todo el cuento en una historia absolutamente diferente depende de cómo la leamos.

Quizás sea más importante definirlo de acuerdo a dos posibles interpretaciones: si existe un allá afuera y un mundo del sueño; o si acaso se trata todo de un solo mundo terriblemente confuso y cuya línea divisoria es simplemente imaginaria. Una vez más, la obra cambia íntegra en sí misma, pues de un modo sabemos que el despertar es un rompimiento con ese mundo, ocurra lo que ocurra en él y que todo rezago del mismo se vuelve nada más que una interpretación subjetiva. Pero del otro modo pasa algo muy distinto: somos perseguidos por el sueño hasta lo que nosotros creemos seguro, hasta el lugar donde nosotros sentimos que podemos dejar de sentirnos ajenos a las leyes que conocemos. Y justamente por eso, le creo más a la segunda interpretación cuando leo a Kafka. Porque si hay algo de lo que estoy seguro en su obra, es que para él todas las leyes que nos rigen nos son ajenas, externas, incontrolables. Todo en sí, incluso el despertar, no es, pues, más que un sueño.

Respecto a este cuento en particular, habla también de la muerte, claro. Pero no de la muerte como una especie de pesadilla, sino como un sueño bizarro, donde muy por el contrario, la muerte se contempla como un anhelo, una liberación, quizás ya que estamos hablando de Kafka, una metamorfosis (supongo que de eso se tendrá que hablar largo y tendido cuando reseñe esa obra). Y es sumamente importante que ese anhelo se nos presente en un cuento con rasgos oníricos, porque viene a colación con aquello que decíamos sobre una realidad mezclada: la idea de que nada está definido en sí mismo. Que así como el sueño y la vigilia no están divididios por un umbral, sino que sencillamente lo comparten; tampoco lo hace la vida con respecto a la muerte, sino todo lo contrario.

Este cuento es la idea de una muerte que nos hace renacer, o de la contemplación de la vida a través de una experiencia con su propio fin. Un sueño que a todas luces termina por la fuerza en un despertar, pero que no conforme con ello, contempla con nostalgia la posibilidad de que, quizás algunas veces, vivimos más cuando dormimos que al salir a ese allá afuera que llamamos con algo de resignación "el mundo".

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Recomendable: Una noche de insomnio.
Whisky con link: Un sueño

Ficha técnica: Kafka, Franz. "Un sueño", en Un médico rural.

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"Comenzó a sonar de un modo inoportuno la campanilla de la capilla perteneciente a la tumba, pero el artista hizo un ademán y la campana se detuvo. Transcurrido un crato comenzó a sonar de nuevo, esta vez en un tono muy bajo y deteniéndose al instante sin nigún requerimiento. Era como si quiesiera probar su sonido. K estaba desconsolado por la situación del artista, comenzó a llorar y sollozó largo tiempo cubriéndose el rostro con las manos. El artista esperó hasta que K se hubo tranquilizado y entonces decidió seguir escribiendo, ya que no encontraba otra salida."

sábado, junio 02, 2007

10 cuentos para el chico/a con fiebre un sábado por la noche

O sea que ni para eso tuviste suerte. No te bastó con una semana de aquellas, encima cuando dijiste "hoy voy y me desquito", resulta que no, que estás en la cama, con ningunas ganas de ni siquiera pararte para ir al baño, y lo único que vas a tomar es algún jarabe para la tos o algo así. O capaz no estás enfermo, capaz simplemente te quedaste sin planes, te cancelaron todos a última hora. O capaz estás en esa fase en la que simplemente no quieres saber nada de la calle. La cosa es que ya no sabes qué hacer. ¿La tele? No pues, es sábado por la noche y evidentemente no hay nada interesante allí tampoco, a menos que por interesante entiendas el partido de fútbol intrascendente que pusieron para rellenar; o el capítulo de la serie que sigues, pero que ya viste tres veces esta semana.

Pero quizás quieres intentar algo diferente. Un whisky doble para el alma tiene algo para ti: 10 cuentos especialmente recomendados para esta noche (o cualquier noche que suene parecida). No son, definitivamente, los mejores cuentos que conozco. Pero sé que son cuentos que encuentro divertidos. Tampoco son la clase de cuentos que te cambian la suerte. Pero sí son, de eso estoy seguro, cuentos que tienen que ver con la suerte de un modo u otro. Y sabes qué. A veces la mejor forma de atraer a la buena suerte es mandarla reverendamente al diablo. Estos 10 cuentos hacen eso. Así que si no sabías cómo, servido.

1. Escándalo en Bohemia - Sir Arthur Conan Doyle

Difícil elegir un cuento de la larguísima serie de Sherlock Holmes... Pero finalmente quedó por dos motivos: primero, porque es un excelente cuento para abrir cualquier lista, y segundo porque es uno de los cuentos más versátiles de esta saga detectivesca: ideal primer cuento para quienes jamás llegaron a leer sobre el detective londinense más famoso de todos los tiempos, y excelente cuento para volver cuando ya estamos familiarizados con este mundo. Además, siempre tuve algo por la mujer.

Whisky con link: Escándalo en Bohemia


2. Una rebelión de los dioses - Ambrose Bierce

Para quienes no leyeron El diccionario del diablo, pues aquí les traigo a un autor que verdaderamente vale la pena conocer. La irreverencia de Ambrose Bierce, es la dosis exacta que uno necesita para burlarse de la vida. Este cuento va porque, como siempre digo, la vida siempre se ríe de uno, así que qué nos queda a nosotros sino hacer lo mismo con ella. Bueno, aquí hay una excelente razón para hacerlo.

Whisky con link: Una rebelión de los dioses


3. El desafío - Mario Vargas LLosa

Cuento considerablemente más "serio" que los demás, es el toque dramático de la lista. Cuento tenso, de los primeros de Vargas Llosa, pero que definitivamente vale la pena leer. No sé por qué se me ocurrió que combinaba bien, capaz tiene que ver con algo así como poner algo de tensión en el camino, o capaz porque en algún punto siempre lo he considerado un buen ejemplo de las situaciones que comúnmente enfrentamos. Pero probablemente es sólo porque el cuento es muy bueno.

P.S.: Dedicado a la amiga que tuvo un sueño en el que yo le decía "total... hoy es un buen día para dejarse matar".

Whisky con link: El desafío


4. Fracaso - Anton Chejov

Chejov tenía que venir a esta fiesta, y aunque seguramente hay muchos cuentos que podrían haber quedado en esta lista, si hablamos de suerte, este es el cuento ideal... Dedicado especialmente a todos los solteros empedernidos.

Whisky con link: Fracaso


5. El corazón delator - Edgar Allan Poe

¿Clásico? Sí ¿Conocidísimo? Sí ¿Hartos? Nunca.

Whisky con link: El corazón delator


6. La muerte y la brújula - Jorge Luis Borges
Qué cuento extraordinario y para colmo divertido... Para leer con detalle y disfrutarlo íntegro. Aquí es donde el maestro Borges nos da una cátedra acerca del significado de la "suerte", como un detalle, una pieza mínima que pudo pasar inadvertida para todos, pero que termina subvirtiendo el orden completamente, cambiando los destinos, alterando el curso de lo esperado... De lo mejorcito de Borges.

Whisky con link: La muerte y la brújula


7. El viejo en el puente - Ernest Hemingway

Está bien, este no es un cuento, sino un relato... a quién le importa. Para los que creen que tienen mala suerte. Sólo que a veces es simple cuestión de perspectivas.

Whisky con link: El viejo en el puente


8. La noche boca arriba - Julio Cortázar

Cortázar siempre aportándonos los elementos para una noche divertida: cuento fantasioso, con excelente ritmo, y si de verdad estás tan maldito que tienes fiebre un sábado por la noche, pues para colmo por ahí terminas identificado con el personaje. Si eso pasara, pues qué miedo.

Whisky con link: La noche boca arriba


9. Un comentario - Franz Kafka

"Era muy temprano por la mañana, las calles estaban completamente vacías, yo me dirigía a la estacion. Cuando comparé la hora de mi reloj con la del reloj de una torre, comprobé que era más tarde de lo que yo había creído. Tenía que darme mucha prisa, el susto que me dio el retraso hizo que quedara inseguro acerca del camino que debía tomar, no conocía muy bien la ciudad, afortunadamente había un policía cerca, corrí hacia él y le pregunté por el camino sin respiración. Él sonrió y dijo:

- ¿De mí quieres saber el camino?
- Sí - dije -, pues no lo puedo encontrar.
- Renuncia, renuncia. - dijo él, y se dio la vuelta con gran ímpetu, como la gente que quiere estar a solas con su risa."


10. La insignia - Julio Ramón Ribeyro

Y, por supuesto, esta obra maestra de Ribeyro. Como quien dice "mejor suerte para la próxima".

Whisky con link: La insignia

sábado, enero 20, 2007

La negativa // Franz Kafka

La negativa es uno de esos relatos tempranos de Kafka en los que asoman desde ya tanto la ironía como ese conocido toque kafkiano de resignación. Llama la atención la pertinencia, el golpe de dados de un relato que bien podría ser una fotografía de una calle en este siglo XXI. Sobre Kafka se ha escrito y se sabe demasiado. Pocos autores hay tan estudiados como él, y eso es absolutamente comprensible, si aceptamos que el alemán tiene, probablemente, la obra narrativa más importante del siglo XX. Así que no pienso alargar demasiado esta reseña, primero porque es uno de mis autores favoritos, y probablemente al que más recurro cuando es necesario refugiarse en la genialidad (lo que implica muchos posts venideros sobre Kafka, claro); y segundo porque me he tomado la molestia de transcribir este relato. Y sobre lo escrito, sobre todo cuando lo ha escrito Kafka, poner más palabras puede resultar hasta una especie de herejía.

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Recomendable: Para cuando sales a bailar y no te dan bola ni las moscas. Para cuando te das cuenta que las mujeres mienten, y aunque no sea su culpa, te jode.
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"Si me encuentro a una muchachita bonita y le pido: "Sé buena, ven conmigo", y pasa de largo sin decir una palabra, su actitud significa:
"Tú no eres un duque con apellido rimbombante; ningún americano atlético con la estatura de un indio, con ojos horizontales y contemplativos, con una piel acariciada por el aire de las praderas y de los ríos que fluyen por ellas. No has viajado a los Grandes Lagos, ni los has surcado, aunque no sé ni dónde se encuentran. Así que dime, por qué yo, una muchacha bonita, tendría que ir contigo".
"Olvidas que no te llevan en automóvil por la calle, balanceándote con sus sacudidas; no veo ir detrás de ti a los señores pertenecientes a tu séquito, embutidos en sus trajes y murmurándote piropos. Tus pechos quedan bien comprimidos por el corsé, pero tus muslos y caderas se resarcen por esa sobriedad. Llevas un vestido de tafetán con pliegues, como el que nos alegró tanto a todos el pasado otoño y, sin embargo, con ese peligro mortal en el cuerpo, sólo te ríes de vez en cuando".
"Sí, los dos tenemos razón y, para no ser conscientes de ello de un modo irrefutable, preferimos irnos solos a casa, ¿verdad?". "