miércoles, noviembre 26, 2008

Dirección única // Walter Benjamin

A mediados de este sorprendente y acontecido (todo en lo personal, claro está) 2008, paseaba yo por el parque Rivadavia de Buenos Aires, pensando en lo mucho que extrañaba todavía esta ciudad. En Lima pocas veces puede uno mezclar el paseo con la literatura. Y así como quien no quiere la cosa, se me vinieron a la mente los nombres de autores varios que han hecho ese ejercicio de pensadores nómadas. Allí el fantástico Robert Walser, allí Cees Nooteboom, Sergio Pitol, WG Sebald. Y finalmente, se me vino a la mente el nombre de este libro de Walter Benjamin, mi favorito entre su extensa pero poco literaria bibliografía. Y, oh sorpresa, allí, en uno de los puestitos de libros usados del parque, una colección muy barata de la Biblioteca de Filosofía de Madrid con una serie de títulos de filosofía e ideología izquierdista, junto a los cuales, no tengo idea de por qué, aparecía este extraordinario Dirección única, el único texto que Benjamin publicó como libro.

Creo que si tuviera que compararlo con algún libro lo compararía con las Prosas apátridas de Ribeyro o con los Microgramas de Walser, con unas gotitas de los Cuadernos en octavo de Kafka. Pero en el fondo no sería hacerle justicia, porque este libro brilla con luz propia. Para un autor que realmente no puede ser considerado como tal en el sentido de la literatura alternativa, esta es una obra brillante en todos sus aspectos: la estructura fragmentaria, el manejo de la técnica que sobrepasa la intención reflexiva, el estilo pulcro y contundente de un Walter Benjamin que nos revela aquí un lado muchísimo más íntimo que en la mayoría de su obra.

Hay quienes dicen que es un libro de amor. Que lo escribió para una muchacha que conoció y del que estaba muy enamorado. Alguna vez lo oí por ahí, no estoy seguro de que sea del todo cierto. Lo que sí sé es que de amor hay en este libro, lo mismo que de observación. Se trata de un hombre que ha observado minuciosamente el mundo que lo rodea y ha llegado a la conclusión de que es falso aquello de que al andar se hace camino, sino que uno hace su camino conforme decide dar un paso en tal o cual dirección. Como el verdadero amor, es decir. El amor que se renueva y se decide revivir en cada instante en que nos es posible. Y ahora que creo en el amor y creo en la forma en que este libro nos lo muestra, se me abre también la posibilidad de interpretar este libro como más que un libro de amor: es un libro sobre la capacidad del ser humano de contemplarse íntegro y por lo tanto darse completamente. Todo lo cual, viene, finalmente a llamarse amor cuando queremos decirlo de una forma más corta.

Dirección única es uno de esos libros que uno puede leer siempre. Que no dejan de sorprender, que tienen alguna frase que siempre se podrá arrancar a los momentos duros. Y lo más importante, es un libro que se puede compartir. Un libro en el que uno se puede perder totalmente porque la condición está dada: hay un único sendero por el cual transitar. Así que si nos perdemos, no será demasiado problema. La ruta siempre seguirá estando al frente. No importa cuánto esfuerzo hagamos por poner nosotros los obstáculos para seguirla transitando.

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Recomendable: Para leer de a dos, para leer en la calle, para leer cuando tenemos tiempo de sobra para detenernos en un fragmento y pensar u observar. Para leer con café.
Se lo regalaría a: Erika, pero no sé si por algunos fragmentos en particular o solo porque me encantaría compartir esta lectura con ella.

Ficha técnica:
Benjamin, Walter
Dirección única - Biblioteca de Filosofía, Madrid.
2002
88 p.
ISBN: 8458137681

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"Abanico. Todo el mundo habrá tenido la experiencia siguiente: cuando se ama a una persona, incluso cuando solo se piensa intensamente en ella, casi no hay libro en el que no se descubra su retrato. Y hasta se presenta como protagonista o antagonista. En los relatos, novelas y cuentos reaparece en metamorfosis siempre nuevas. Y de esto se deduce: la capacidad de la fantasía es el don de interpolar dentro de lo infinitamente pequeño, de inventarle una plenitud nueva, compacta, a cada intensidad que se traduzca en extension; en pocas palabras, de considerar cada imagen como si fuera la de un abanico cerrado que solo toma aliento al desplegarse, y, en su nueva dimensión, exhibe los rasgos de la persona amada que ocultaba en su interior."

lunes, noviembre 10, 2008

Canción en E

La noche se pierde entre susurros y canciones y también nosotros

sabemos el significado de que el mundo no nos halle.

El mar nos recoge y en su rumor descubro las historias que aprendí desde que era un niño y tú

y tus manos

y tus miedos

y tu beso que me dura en los labios

me ayudan a redescubrir el mundo. En ti el mar se vuelve otra vez algo que se redescubre (la magia extraña y pavorosa de ya no sentirse solo).

Y piérdeme si te es posible,

piérdete conmigo.

lunes, octubre 13, 2008

El libro de los seres imaginarios // Jorge Luis Borges

Hay un relato en especial que me asustó mucho cuando era niño. Quizás todavía me asusta. Y está aquí, en este libro maravilloso. Se trata del relato titulado "Animales de los espejos".

Este libro es una especie de diccionario sobre una serie de criaturas, mitológicas o simplemente ficticias, que Borges recopila a manera de bestiario. Ejercicio magnífico no solo para darnos una variedad temática, estilística y contextual, sino también para darnos una serie de reflexiones a través de este mundo fantástico que Borges siempre privilegió a través de su obra.

Creo que lo más interesante de este libro es que el lector puede, a través de las diferentes historias, encontrar sus propios momentos. Sus propios mensajes a través de animales que o bien han cautivado a civilizaciones enteras, o bien nos cautivan a nosotros allí, en ese momento hermoso en que la literatura hace lo que mejor saber hacer para emocionarnos. Nadie como este autor magnífico ha sabido hablarnos de los sentimientos más universales a través de ejemplos tan disímiles como, por ejemplo, un libro de seres imaginarios.

Y es que la imaginación viene a ser algo así como un salvavidas para tiempos de tormenta. No sirve de mucho de por sí, pero nos da la esperanza de soportar hasta que llegue la calma y podamos nadar, o un barco nos rescate. Creo que escapar de la realidad no es algo que uno deba hacer demasiado a menudo, porque definitivamente es un vicio dañino. Tampoco creo que permanecer en ella demasiado tiempo sea soportable. Pero cuando leo un libro como este, recuerdo que a veces la imaginación nos rescata de más que de un mal momento. Creo que la imaginación nos hace sentir y eso, real y fuerte como es, nos recuerda que el vínculo entre ambas cosas no es tan débil como puede parecerlo. Que a veces soñar es la única conexión que tenemos con el universo que vemos incontrolable. Y es en esos momentos de pequeñez en que puedo entregarme al placer de lo azaroso, de no buscar control sobre nada y, por el contrario, verme como un ser más de este universo imaginario de alguien más, solo una criatura pensada y diseñada para algo que no puedo adivinar ni pretender, y que me vuelve, por ello, imprescindible.

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Recomendable: Para miedos. Para días en que es mejor no salir de la cama y desaparecer del mundo. Para cazadores de criaturas fantásticas.
Se lo regalaría a: Mi hermano. Cosas de infancia...
Whisky con explicación: Respecto a ese relato que tanto miedo me daba... trata de criaturas que algún día saldrán del espejo y nos destruirán. Lo transcribo más abajo. Quizás es el miedo de todos: verse al espejo y descubrir que nuestro reflejo ya no nos imita. Siempre he considerado algo bueno poder ver mi reflejo y no tener miedo.

Ficha técnica:

Borges, Jorge Luis
El libro de los seres imaginarios - Alianza Editorial
1998
241 p.
ISBN 9788420633893



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"En algún tomo de las Cartas edificantes y curiosas que aparecieron en París durante la primera mitad del siglo XVIII, el P. Zallinger, de la Compañía de Jesús, proyectó un examen de las ilusiones y errores del vulgo de Cantón; en un censo preliminar anotó que el Pez era un ser fugitivo y resplandeciente que nadie había tocado, pero que muchos pretendían haber visto en el fondo de los espejos. El P. Zallinger murió en 1736 y el trabajo iniciado por su pluma quedó inconcluso; ciento cincuenta años después Herbert Allen Giles tomó la tarea interrumpida.
Según Giles, la creencia del Pez es parte de un mito más amplio, que se refiere a la época legendaria del Emperador Amarillo. En aquel tiempo, el mundo de los espejos y el mundo de los hombres no estaban, como ahora, incomunicados. Eran, además, muy diversos; no coincidían ni los seres ni los colores ni las formas. Ambos reinos, el especular y el humano, vivían en paz; se entraba y se salía por los espejos. Una noche, la gente del espejo invadió la tierra. Su fuerza era grande, pero al cabo de sangrientas batallas las artes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Este rechazó a los invasores, los encarceló en los espejos y les impuso la tarea de repetir, como en una especie de sueño, todos los actos de los hombres. Los privó de su fuerza y de su figura y los redujo a meros reflejos serviles. Un día, sin embargo, sacudirán ese letargo mágico.
El primero que despertará será el Pez. En el fondo del espejo percibiremos una línea muy tenue y el color de esta línea será un color no parecido a ningún otro. Después, irán despertando las otras formas. Gradualmente diferirán de nosotros, gradualmente no nos imitarán. Romperán las barreras de vidrio o de metal y esta vez no serán vencidas. Junto a las criaturas de los espejos combatirán las criaturas del agua.
En el Yunnan no se habla del Pez sino del Tigre del Espejo. Otros entienden que antes de la invasión oiremos desde el fondo de los espejos el rumor de las armas."

viernes, octubre 10, 2008

Doppelganger

Todo está orquestado. Todo conduce a un lugar. El sueño me permite contemplar el movimiento continuo,

doppelganger,

quisiera verme reflejado, verme reflejado en ti.

Cuando me echen de menos y mi voz no suene y no tengan forma de llamarme,

doppelganger,

busquen al fantasma,

porque yo permaneceré a tu lado, contemplando la noche infinita, refugiados ambos del mundo, en un tiempo que no transcurre, que no cambia, que no divide. Y del otro lado del espejo,

ellos seguirán bailando con las máscaras.

lunes, septiembre 22, 2008

Bartleby, el escribiente // Herman Melville

Hace poco alguien me dijo que el ser humano es, en realidad, el mismo armatoste gastado desde hace siglos. Como que cambian las circunstancias, cambian los escenarios y las excusas, pero que todo es lo mismo. Luego aparecieron otras seis personas que, de modos muy distintos, me dijeron más o menos lo mismo. No hay teorías originales en esta época, supongo. Pero lo que me causó gracia es que todavía hoy existe gente que está absolutamente convencida de que el ser humano es un animal instintivo que se mueve según deseos o pulsiones que nada tienen que ver con la sociedad. Que esto es solo una falsa máscara. Pues, si somos tan instintivos y primales, ¿por qué no actuamos en consecuencia? ¿Por qué nos doblegamos a una sociedad o a un comportamiento construido? Y más aún, ¿por qué el peor vicio del ser humano es entonces la indecisión, su incapacidad de realizar actos y hacerse responsable por ellos?

Eso también trae a mi mente la noción de memoria genética, según la cual las generaciones acumulan conocimiento que transmiten a la subsiguiente, de manera tal que no se cometen los mismos errores. Todo lo cual es algo así como una evolución del hombre de ese estado primal al que tantos parecen querer volver.

Creo que el determinismo o el naturalismo están bastante pasados de moda. No es gratuito que las personas que me contaron de esta teoría estuvieran obsesionados con una intelectualidad erudita (ese afán de sentirnos mejores que otro por saber algún dato oscuro) o pecaran de esa inmadurez que lleva a querer convertir toda conversación seria en una especie de competencia. Creo que me ahorro palabras si simplemente les recomiendo este libro.

Bartleby es un personaje que se parece un poco a todos los seres humanos, pero sobre todo al ser humano que parece vivir sin enterarse de que está vivo. O el fanático que defiende su causa de tal manera que pierde su capacidad de ver al mundo (la famosa ceguera que nos impide ver al otro como parte de nosotros). Bartleby es la clase de personaje que no dice nunca "sí" ni "no", sino "preferiría no hacerlo". Entonces la acción siempre recaerá en la otra persona, en cómo interprete esa respuesta. Tomar una decisión... Eso no puede ser porque somos seres primitivos, ¿verdad? (Disculpen, Bartlebys del mundo, no era la idea excluir a nadie).

Al final, asumo que hay gente que simplemente prefiere un tipo de vida decadente que una auténtica capacidad de asombro. Que la humanidad a veces peca de conformista porque es sencillísimo buscarse una buena excusa. Pero Melville sabe, como pocas personas, que incluso el personje más enervante puede provocar en nosotros algo que no es esquivo a ningún ser humano: conmovernos.

Literariamente magistral, esta pequeña novela es un tránsito de rigor para todos aquellos que queremos ver la calidad narrativa de este autor puesta en un personaje absolutamente memorable, pero también para todos los que, como su protagonista, a veces nos situamos en la posición de ser solo espectadores. De decir "preferiría no hacerlo" y no decidir si lo haremos o no y, en consecuencia, cargar con las responsabilidades que nos correspondían. Algo así como el que quiere la meta, pero no el camino.
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Recomendable: Cuando nos da miedo decidir. Para recordar que es mejor tener que decidir que no tener opción.
Se lo regalaría a: Todos aquellos que dejan pasar la vida sin tomar nada de ella, como si tuvieran miedo a ensuciarse.

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domingo, agosto 31, 2008

Tengo fe en el septiembre que vendrá

Ahora sé que ella encontrará por ahí a algún otro infeliz mejor que yo con quién llenar su vida. Ahora sé que mi perro siempre me hará sonreír porque no sé cómo acostumbrarme a él. La ciudad ha sido siempre gris antes que yo me diera cuenta de lo que eso significa, y mi familia camina por los pasillos de esta casa sin darse cuenta lo pequeña que es, aunque se gasten vidas en andar de una habitación a otra. Sé también, y lo he aprendido, que agosto es el espejo exacto de los tiempos que se bifurcan. Ni pasados ni presentes, sino ambas cosas. Agosto es el eterno catecismo de los asesinos como yo.

Y es que verán, yo tengo fe en el septiembre que vendrá. Quizás todos los meses sean enemigos. Pero agosto es especialmente despiadado y septiembre es el mes que toda mi vida me ha prometido cobijo y nunca me lo ha dado. Septiembre es el mes que vive dándome la espalda cuando más lo necesito. Pero yo tengo fe. Porque aunque uno pueda estar golpeado, destruido o incluso derrotado, a veces la vida consiste en mirar el siguiente mes como el refugio que no es, de aceptar sus cosas malas y vivirlo con fe, aunque sea una falsa ilusión. Hay mentiras que sencillamente son demasiado hermosas como para no creerlas aunque sea unos momentos.

Y así como en agosto uno tiene el reto terrible de buscar cómo sobrevivirlo, y así como, mirando al cielo de esta ciudad eternamente gris, descubro que todas las cosas que espero, las que me duelen y las que no, son sencillamente ese milagro; yo siempre tendré fe en septiembre, en ese mes que nunca dejará de traicionarme. Y es que, así como agosto siempre será cruel y siempre estará rodeado de fantasmas, septiembre es ese ratito de la vida en que todo puede salir mal, pero uno descubre que las cosas pasan demasiado rápido como para no arrancarles el milagro que encierran. Y que el tiempo pasa, aunque las huellas queden. El tiempo siempre, por mucho que nos duela o reconforte, se consume junto con nuestras vidas. Y en septiembre, después de haber padecido un mes entero de caídas, tenemos la promesa tácita de que esas huellas se conviertan en lo más fuerte de nosotros. Y, si tenemos fe, de ser nosotros mismos esas huellas.

lunes, agosto 18, 2008

El corazón delator // Edgar Allan Poe

Clásico, pero infalible. Cuando me hablan de literatura experimental, sé inmediatamente que me pueden estar hablando de prácticametne cualquier autor. Muchos autores que fueron considerados experimentales en su tiempo dejaron de serlo al fijar un estilo que otros seguirían. Por otro lado, sé también que la experimentación constante es un divagar que no siempre se presta a resultados. Así que prefiero dejar de lado el término y preguntarme un poco qué hay en Poe que nos fascina tanto. Y mejor aún, porque esa pregunta me resulta imposible: qué hay en Poe que me fascina a mí, personal, realtiva, únicamente. Pues bien, además de ser el autor que ha influido a prácticamente todos los autores que leo hoy en día, tengo que decir que este señor con biografía digna de novela mexicana (aunque corta y sin final feliz) hizo algo más que solo crear lo que conocemos como "cuento clásico". Creo que Poe fue el primer autor que escribió con ruido.

Ese famoso término, que algunos ya me han escuchado más de una vez, tiene que ver estrictamente con la prosa. No es, por un lado, la búsqueda de una musicalidad espacial, como podría ser el caso de Lobo Antunes. Ni tampoco algo más estridente como con Carver. Más bien creo que se trata de la sensación que produce la prosa. Es decir, que la voz del narrador se ve como distante, como sumergida detrás de una pantalla que es ese ruido del que hablo. ¿Cómo se crea esa pantalla? Pues allí está la cuestión: algunos lo hacen con el lenguaje (me incluyo entre los que intentan hacerlo), otros con la estructura o la técnica, pero algunos, particularmente los primeros autores que siguieron esta línea, lo hicieron mediante el argumento.

Esa es la sensación que me da Poe, y creo que este cuento es paradigmático en ese sentido. La voz del narrador es turbia, increíble, apagada pero precisa. Y sin embargo, su fuerza recae en su capacidad de renunciar al protagonismo: desconfiamos de su voz y tratamos constantemente de ver más allá, de encontrar la verdad de los hechos detrás del delirio, de apuntar con un dedo acusador los rasgos de locura que esa voz no llega a cubrir suficientemente bien.

Nada más que decir sobre este cuento tan famoso. Si no lo has leído todavía, hazlo, de verdad vale la pena. Es una gran introducción a Poe, pero sobre todo, a algo mucho más grande que él. Y eso es lo que hace un gran autor: abre, con su obra, un camino que lo excede, a la vez que lo inmortaliza. Uno empieza por sentir el ruido, como me pasó a mí hace tantos años, casi por error. Y luego escucha, en un pálpito fugaz, una fracción de la melodía. Y entiendes qué tan musical puede ser el ruido. Luego la obsesión, el corazón que late debajo de tus pies.

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Recomendable: Para cuando hay que llenar el cuarto de ruido.
Se lo regalaría a: Kevin Shields.

Whisky con link: El corazón delator

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"Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.

Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien."

lunes, agosto 11, 2008

Noticias y necesidades

Bueno, en realidad no es lo uno ni lo otro. Ni noticias porque no creo que sea un evento digno de ese nombre ni necesidades porque si no existiera me las ingeniaría igual. Tampoco un capricho, porque si fuera solo eso no lo habría hecho. La cuestión es que existe y ya. Y que lo estoy disfrutando. Así que aprovecho para contarles que mi necesidad me lleva a traer noticias: terminada está la amenaza del sitio web personal. No hay mucho más qué añadir, salvo quizás que la idea de este blog siempre ha sido mantener un lazo con la literatura por medio de reseñas y escritos personales, pero que siempre he querido hacer algo un poco más personal. Diríase algo más íntimo.

Así que les va, con nuevo blog incluido. Lo cual no significa que este deje de ser como ha venido siendo. Quizás se trata de un complemento, quizás de una línea paralela. Sea como sea, están invitados a pasar por él. Como siempre, las puertas abiertas, el bar lleno de whisky y las ganas de escuchar de todos ustedes siguen haciéndola de cartel de bienvenida. Salud con todos y nos vemos entre los garabatos.

Site personal
Blog personal

viernes, julio 25, 2008

Frigio

Cierra mis ojos

y oblígate a sentir el roce de mis manos, ámame

porque yo nunca te he amado.

El tiempo parte con la locura de este ruido que no cesa

y unas veces es el mar y otras el suspiro en el trapecio antes de un salto.

Cuelgas a tu cuello promesas robadas en que me amarías;

si yo pudiera amarte

tumbados sobre el piso dibujando mapas,

clavando esquirlas sobre meridianos

y deseando amarte

antes del ruido,

si solo yo pudiera

el ruido aquel,

si solo pudiera pedirte

cierra mis ojos

oblígate a sentir.

Si solo pudiera obligarme a recordar cómo se siente.

jueves, julio 24, 2008

Cien (Cosas que no sabía antes de empezar este blog)

Y así nomás, llegamos al post número 100. No sé qué significa, pero sé que he estado pateando este post por días y ya no puedo hacerlo más. Tampoco sé muy bien por qué así. Pensé en postear el top 100 de libros, pero después me di cuenta que eso, aunque genera muchas respuestas, podría también ser un crimen. Pensé entonces en 10 top 10. Pero me dio flojera. Así, mejor algo muy, muy simple. Cien cosas que no sabía antes de empezar con este blog y que han terminado por cambiar mi vida, aunque sea un poquito. Y que ahora sé aunque no sea por el blog. Son cien porque bueno. Pero también es una forma de celebrar esto que es un logro chiquito, pero divertido. Uno de esos logros que uno le arranca a un mal día para reivindicarlo por completo. Así pues, los dejo con mi lista:

  1. Que el lugar más seguro de un auto es el asiento detrás del conductor.
  2. Que me gusta el tamal.
  3. Que un blog puede traer a tu vida gente de la puta madre (Un beso especial a Lía y a Eri).
  4. Que recomendar buenos libros es una hermosa forma de pasar el tiempo.
  5. Que me gusta bailar cuando lo hago como me da la gana.
  6. Que se me da natural el jugar tennis.
  7. Que nunca me he enamorado.
  8. Que la mitad de las locuras que digo que soy capaz de hacer las termino haciendo.
  9. Que la otra mitad ya las hice y no me acordaba.
  10. Que sí existe un límite para cuánto alcohol puedo tomar en una noche sin emborracharme.
  11. Que no soy el único pavo que siempre ve 11:11 cuando mira el reloj.
  12. Que no sé cocinar.
  13. Que me gusta la sensación de tener en las manos un libro que tú mismo has hecho.
  14. Que hay gente que comparte los sueños, aunque después no compartan el despertar.
  15. Que tener sexo en la playa no es como te lo cuentan en las películas.
  16. Que soy capaz de hacer una lista de 100 cosas que no sabía antes de empezar este blog.
  17. Que hay lugares de Buenos Aires donde podría pasar horas.
  18. Que tengo una amiga en suiza o alemania o donde sea que Kata esté ahora.
  19. Que la vida no es un final feliz.
  20. Que los finales felices existen.
  21. Que la sensación de un amigo que se recupera puede hacerlo a uno feliz indefinidamente (un millón de besos, I).
  22. Que mi perro prefiere dormir en mi cuarto.
  23. Que yo prefiero que mi perro duerma conmigo.
  24. Que me distrae escribir en las paredes.
  25. Que uno puede cambiar de opinión sobre los discos después de varias oídas, para bien o para mal.
  26. Que lo mismo es aplicable para libros, pinturas, fotografías y gente.
  27. Que me gusta escuchar estática.
  28. Que me gusta vivir solo.
  29. Que me gusta más el sepia o el blanco y negro.
  30. Que paso por un tipo mayor a la edad que tengo pero ni de vainas por uno menor.
  31. Que me gusta mucho mi trabajo.
  32. Que Gladys no está loca, sino que es actriz.
  33. Que yo simplemente estoy loco.
  34. Que el dinero ganado es más dulce que el dinero trabajado.
  35. Que puedo leer un mismo libro más de cinco veces en un día si me gusta mucho.
  36. Que puedo leer el mismo libro otras cinco veces al día siguiente.
  37. Que no puedo hacer un top 10 de canciones aunque sí de discos o de libros.
  38. Que no me gusta el silencio.
  39. Que saber escuchar no es tan normal como creía y saber hablar más frecuente de lo que pensaba.
  40. Que no es raro tener miedo.
  41. Que la caída siempre está detrás de nosotros, pero también delante.
  42. Que grito cuando canto esa línea de The Fallen: "drink to the devil and death to the doctors".
  43. Que es buena idea revisar tu cincha antes de subirte al caballo.
  44. Que las relaciones son más difíciles mientras más libre eres.
  45. Que te tengo miedo.
  46. Que hay momentos por los que uno espera toda una vida (aunque siempre hay algún idiota dispuesto a arruinártelo).
  47. Que cinco años no significan tanto como para enamorarse de alguien, pero tampoco para que nos importe que eso pase.
  48. Que existe una relación entre mi literatura y el Loveless de My Bloody Valentine.
  49. Que el pelo corto me queda mejor pero prefiero tenerlo largo.
  50. Que el Mellon Collie and the Infinite Sadness es mi disco favorito.
  51. Que no sé cuál es mi canción favorita, pero siempre contesto que "Tonight, tonight".
  52. Que La metamorfosis es, probablemente, mi novela favorita.
  53. Que sin internet solo somos estúpidos monos con palos.
  54. Que cuando alguien se desmaya en la presentación de tu libro, la gente lo compra más.
  55. Que la lección de un buen primer beso se aprende mejor en la sombra.
  56. Que hablo en inglés o en agales cuando me olvido que estoy tomando pastillas y me meto un whisky doble.
  57. Que la playa me gusta más de noche y en invierno.
  58. Que soy capaz de largar kilómetros con lo que llevo puesto con tal de ver el mar.
  59. Que no creo en las relaciones a distancia.
  60. Que me encanta bailar.
  61. Que me gusta salir al Centro de Lima de noche.
  62. Que hacerse un tatuaje puede tener un gran significado.
  63. Que la juventud a veces se parece demasiado a un gran vacío.
  64. Que amar es más un eco que un grito a todo pulmón.
  65. Que un terremoto sacude más que simplemente la tierra.
  66. Que el sonido del mar me reconforta (sí, aunque faltes tú).
  67. Que aunque sea bueno en eso de olvidar igual extraño a tantos.
  68. Que el efecto conocido como "ojos rojos" es el reflejo del flash sobre las retinas del individuo en la foto.
  69. Que no siempre es necesario pelear.
  70. Que me gusta enseñar.
  71. Que despertar a tu lado es lo mejor de una buena noche.
  72. Que la fortaleza a veces radica en la oscuridad.
  73. Que la culpa es un mal invento.
  74. Que no está bien pensarlo demasiado.
  75. Que no necesitas pareja para bailar.
  76. Que si tiene whisky, el vaso nunca está medio vacío.
  77. Que no es tan fácil contener las lágrimas cuando no las esperabas.
  78. Que puedo tomar más de 12 litros de coca-cola en una semana.
  79. Que la creatividad es de porcelana.
  80. Que sueño con tener tres hijas.
  81. Que viajar es una buena forma de conocerse sin restricciones.
  82. Que no es fácil ser un extranjero.
  83. Que tampoco es tan difícil.
  84. Que me gustan los rankings y las bases de datos, no sé por qué.
  85. Que me puedo quedar dormido manejando.
  86. Que lo de perderme en las calles no tiene nada que ver con estar atento o no.
  87. Que no es sencillo recordar lo que se siente ser un niño.
  88. Que Mulholland Drive es mi película favorita.
  89. Que hay una teoría según la cual los Bush, Bill Clinton y otro montón de desadaptados son en realidad alienígenas reptilianos que han bebido sangre humana para tomar nuestra forma.
  90. Que en internet encuentras teorías como esa.
  91. Que no sabría qué hacer si fuera millonario.
  92. Que no estoy seguro de querer averiguarlo.
  93. Que Thom Yorke es un genio.
  94. Que es verdad eso de que "just because you feel it doesn't mean it's there".
  95. Que me gusta la textura del mate.
  96. Que me gusta el olor de un libro recién salido de la imprenta.
  97. Que no volvería a hacer un top 100 como este (a menos que me pagaran por ello).
  98. Que Seinfeld es la única buena razón por la cual sigo viendo tele.
  99. Que pese a lo ingenuo que es siempre tengo esperanzas.
  100. Que todavía no me decido cómo diablos me gusta más el whisky.

domingo, julio 13, 2008

La noche de los feos // Mario Benedetti

Me gustan los monstruos enamorados. En mi último post, por alguna razón, recibí varios comentarios (en vivo, sobre todo), sobre si era en efecto un post romántico. Como no me gusta resolver esa clase de misterios, voy a decir que escribí ese fragmento pensando un poco en El jorobado de Notre Damme, en la idea del ser que observa a su amor a media luz, entre el miedo y la entrega, sintiéndose una criatura retorcida y encontrando lo mejor de sí en su, acaso, amor platónico. Situación en la cual no me siento personalmente comprometido, pero que sí he identificado un par de veces. Creo que la admiración, esa cualidad de ver en el ser amado a alguien superior es algo peligroso. Algo así como que uno ha de aprender a quererse para amar completamente. Es decir, que el amor no existe a media luz.

Pero... También creo que el amor no es solo para los seres de la luz. Que dentro de la oscuridad existe la intimidad de un sitio oculto, un lugar terrible que solo aquellos seres condenados a la sombra del repudio pueden comprender. ¿Para qué contemplar la belleza si solo trae pasmo? Algunas veces la verdadera conexión se da en el escondite, en la bajeza, en la capacidad de sentirnos uno con aquellos que no nos obligan a cambiar o a arrojarnos a la tan temida luz, sino quienes dan un paso dentro del umbral, se nos acercan, conocen nuestro mundo personal tan lleno de demonios y consiguen hacerse a la idea de él. No como un sacrificio, sino como una entrega.

Pensando en eso, me vino a la mente este cuento que leí hace bastante tiempo y que de vez en cuando saco de la cartera de comentarios interesantes. Conceptualmente, me parece un cuento hermoso. Ciertamente no es uno de mis autores favoritos, pero sí es uno de los autores que arrancan trozos de brillantez a su obra y eso me parece suficiente: ahí este cuento que no es sino una muestra de lo hermoso que puede ser encontrar la otra parte de uno en nuestro propio mundo y no en el que la gente de allá afuera nos obliga a asimilar. Esa capacidad de no vernos mutados por el amor debe ser lo más parecido a ese sentimiento, porque es, finalmente, la única forma de querer como uno es: la única forma de amar y ser auténtico.

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Recomendable: Para cuando no queremos salir de la oscuridad. Para cuando descubrimos que no estamos realmente solos.
Se lo regalaría a: Creo que podría interpretarse un poco mal un regalo como este. Capaz este cuento es mejor recomendarlo que regalarlo.
Libro: Este cuento está incluido en el cuarto volumen de cuentos del autor, La muerte y otras sorpresas.
Whisky con link: La noche de los feos

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"- Yo también quisiera eso. Pero hay una posibilidad, ¿sabe?, de que usted y yo lleguemos a algo.

- ¿Algo cómo qué?

- Como querernos, caramba. O simplemente congeniar. Llámele como quiera, pero hay una posibilidad.

Ella frunció el ceño. No quería concebir esperanzas.

- Prométame no tomarme como un chiflado.

- Prometo.

- La posibilidad es meternos en la noche. En la noche íntegra. En lo oscuro total. ¿Me entiende?

- No.

- ¡Tiene que entenderme! Lo oscuro total. Donde usted no me vea, donde yo no la vea. Su cuerpo es lindo, ¿no lo sabía?

Se sonrojó, y la hendidura de la mejilla se volvió súbitamente escarlata."


martes, julio 01, 2008

A media luz

Ha sido demasiado tiempo (o tal vez muy poco), y sí, sigo pensando tu nombre (mis labios se cortan) allí cuando amanece y

todo se detiene cuando otra droga me arrebata el miedo al mundo, siempre allí en la oscuridad. Diciendo tu nombre con la grganta áspera...

Y ahora estoy tratando de explicar por qué hay abismos y pánicos de nieve y mi cuerpo no reacciona y estoy más muerto que una canción mal entonada, y siempre he sido traicionado, no hay nada nuevo que agregar, nací un lobo de caza, con el alma tullida y la ansiedad en los poros, y mira lo que el mundo ha hecho conmigo, dije, ¿no te atreverías a ver el verdadero yo? Pero solo hay miedo en tus ojos como en todos los demás y no hay forma de salir de esta pesadilla ni aun ahora que aprendí a vencerte.

Puede que esté triste, pero quién no lo estaría. Tal vez no he sido suficientemente fuerte, pero la fortaleza no está en no caer, sino en caminar aun con las heridas, y yo sigo mi camino de sangre y siempre resucito, ¿por qué no te bastan mis promesas? De ti me es suficiente las palabras que te sobran.

Tu belleza es un aura de color dentro de la oscuridad, allí, decir tu nombre que resbala en mi garganta,

y ahora estoy tratando de contarte de mi vida y de decirte que he caído porque ya he vencido y que en mi afán de protegerte nunca moriría. No pienses que me dejo derribar, tan solo es una prueba, ¿no encuentras solitario este lugar? No me observes demasiado y más bien huye conmigo, la vida es un juego que ya hemos intentado, ¿estás cansada? Apuesto a que nunca has intentado

descansar sobre el piso.