Por Gladys (Arkabas)
Conocí a Daniel cuando decidimos formar la Editorial Arkabas. La empresa respondía a un sueño de Daniel y a un despertar en mi vida. Golpeada por la muerte de mi padre y la de mi hermano, decidí que no podía dejar mis ideas dormidas. Me lo debía y se lo debía a quienes, sin desearlo, me habían dejado perdiendo en el camino la posibilidad de terminar sus sueños o empezar algunos. Y así empecé a escribir hace un poco más de tres años y cada palabra, cada letra que puse en esa historia me llevaron, sin proponerlo, hasta aquí, hasta Daniel, hasta Arkabas.
Una tarde en la que estábamos organizando todo lo de la editorial, Daniel llegó con su manuscrito y con un favor en la boca. Me estaba dando el honor de reseñarlo y acompañarlo en el panel de su presentación.
No les voy a mentir, tenía miedo, porque el libro se titulaba Rigor mortis y yo, hacía muy poco, había enterrado bajo “mil metros” (guiño al primer libro de Daniel) un pedazo de mi corazón. Miedo a la presentación, miedo a la reseña, miedo a la muerte o más bien, como diría Daniel, miedo al ruido que deja la muerte.
Pero Daniel esta vez venía con una sorpresa. Algunos días después llegó el epílogo y encontré que Rigor mortis guarda para el lector la inequívoca certeza de que la esperanza es ineludible. Una esperanza real, tangible, tan tangible, que me miré al espejo y me vi envuelta en esa esperanza.
Rigor mortis es una canción de muerte que llega a los oídos con clarísima definición. Los cuentos están escritos con una narrativa poética que nos desgarra el corazón y nos permite estar atentos al ruido, a la disonancia que produce la separación. Decidí leerlos mientras escuchaba el preludio del tercer acto de la Traviatta y encontré que Daniel, como Verdi, canta la muerte no canta sobre la muerte.
Y si en este punto ya se asustaron, quiero decirles que Daniel hace ver que estamos equivocados al escaparnos del tema de la muerte, porque al esconderlo nos ocultamos a nosotros mismos que solo sentimos la ausencia aquellos que hemos sido capaces de amar profundamente.
Recomiendo Rigor mortis porque sus relatos escritos en prosa musical nos llevan de la mano por los sentimientos de ausencia, abandono, soledad, impotencia y hasta miedo. Desmenuza con un estilo único las diferentes presencias de la muerte. Nos las entrega desde las miradas diferentes de sus aun más diferentes personajes y porque sus cuentos nos obligan, irremediablemente, a encontrar respuestas a nuestras propias muertes o a las ajenas. Léanlo, aunque le tengan miedo al tema. No solo porque al final nos entrega un mensaje de esperanza sino también para que se deleiten con su manejo del lenguaje.
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Recomendable: Para cuando creas que no hay muertes mejores.
Se lo regalaría a: A algún pata light, para que aprenda. Para que aprenda lo que es sentir de verdad.
Whisky con personalidad: Si este libro tuviera personalidad estaría vedado por la Iglesia porque sería a veces mujer y a veces hombre, dependiendo quien lo lea o quien llore con el.
Whisky en venta: Editorial Arkabas distribuye este libro. Así que si te da flojera ir a la librería, llámanos al 446-3517 y pide tu libro autografiado (nada de discriminaciones, hacemos envíos al exterior).
Ficha técnica:

Zúñiga-Rivera, Daniel
Rigor mortis - Mundo Ajeno Editores (Narrativa)
2008
74 p.; 13x21 cm.
ISBN: 978-603-45167-1-7
"Toma a mi costado un puñado de esta arena y llora mientra la alzamos, soltando despacio la tierra alrededor, y las cenizas volarán con el viento a través de las montañas, y llevarán el grito de esas voces que no pueden gritar, y llevarán la canción que hemos aprendido a un lugar donde las piedras han caído y alguien necesita oirla cantar; toma este puñado conmigo, y esparce ese polvo plateado para que llegue lejos; a mi lado, siembra sus fragmentos en las grietas de mi corazón álgido, dame un color que no sea el que me da el silencio, dame un color que me deje olvidar ese destello y recuéstate a mi lado; siente los golpes de la tierra como un corazón luciente de calor, un murmullo que si escuchas bien (oyes los compases), se empieza a volver una melodía que llega a los oídos de ese pueblo tan lejano..."