viernes, julio 25, 2008

Frigio

Cierra mis ojos

y oblígate a sentir el roce de mis manos, ámame

porque yo nunca te he amado.

El tiempo parte con la locura de este ruido que no cesa

y unas veces es el mar y otras el suspiro en el trapecio antes de un salto.

Cuelgas a tu cuello promesas robadas en que me amarías;

si yo pudiera amarte

tumbados sobre el piso dibujando mapas,

clavando esquirlas sobre meridianos

y deseando amarte

antes del ruido,

si solo yo pudiera

el ruido aquel,

si solo pudiera pedirte

cierra mis ojos

oblígate a sentir.

Si solo pudiera obligarme a recordar cómo se siente.

jueves, julio 24, 2008

Cien (Cosas que no sabía antes de empezar este blog)

Y así nomás, llegamos al post número 100. No sé qué significa, pero sé que he estado pateando este post por días y ya no puedo hacerlo más. Tampoco sé muy bien por qué así. Pensé en postear el top 100 de libros, pero después me di cuenta que eso, aunque genera muchas respuestas, podría también ser un crimen. Pensé entonces en 10 top 10. Pero me dio flojera. Así, mejor algo muy, muy simple. Cien cosas que no sabía antes de empezar con este blog y que han terminado por cambiar mi vida, aunque sea un poquito. Y que ahora sé aunque no sea por el blog. Son cien porque bueno. Pero también es una forma de celebrar esto que es un logro chiquito, pero divertido. Uno de esos logros que uno le arranca a un mal día para reivindicarlo por completo. Así pues, los dejo con mi lista:

  1. Que el lugar más seguro de un auto es el asiento detrás del conductor.
  2. Que me gusta el tamal.
  3. Que un blog puede traer a tu vida gente de la puta madre (Un beso especial a Lía y a Eri).
  4. Que recomendar buenos libros es una hermosa forma de pasar el tiempo.
  5. Que me gusta bailar cuando lo hago como me da la gana.
  6. Que se me da natural el jugar tennis.
  7. Que nunca me he enamorado.
  8. Que la mitad de las locuras que digo que soy capaz de hacer las termino haciendo.
  9. Que la otra mitad ya las hice y no me acordaba.
  10. Que sí existe un límite para cuánto alcohol puedo tomar en una noche sin emborracharme.
  11. Que no soy el único pavo que siempre ve 11:11 cuando mira el reloj.
  12. Que no sé cocinar.
  13. Que me gusta la sensación de tener en las manos un libro que tú mismo has hecho.
  14. Que hay gente que comparte los sueños, aunque después no compartan el despertar.
  15. Que tener sexo en la playa no es como te lo cuentan en las películas.
  16. Que soy capaz de hacer una lista de 100 cosas que no sabía antes de empezar este blog.
  17. Que hay lugares de Buenos Aires donde podría pasar horas.
  18. Que tengo una amiga en suiza o alemania o donde sea que Kata esté ahora.
  19. Que la vida no es un final feliz.
  20. Que los finales felices existen.
  21. Que la sensación de un amigo que se recupera puede hacerlo a uno feliz indefinidamente (un millón de besos, I).
  22. Que mi perro prefiere dormir en mi cuarto.
  23. Que yo prefiero que mi perro duerma conmigo.
  24. Que me distrae escribir en las paredes.
  25. Que uno puede cambiar de opinión sobre los discos después de varias oídas, para bien o para mal.
  26. Que lo mismo es aplicable para libros, pinturas, fotografías y gente.
  27. Que me gusta escuchar estática.
  28. Que me gusta vivir solo.
  29. Que me gusta más el sepia o el blanco y negro.
  30. Que paso por un tipo mayor a la edad que tengo pero ni de vainas por uno menor.
  31. Que me gusta mucho mi trabajo.
  32. Que Gladys no está loca, sino que es actriz.
  33. Que yo simplemente estoy loco.
  34. Que el dinero ganado es más dulce que el dinero trabajado.
  35. Que puedo leer un mismo libro más de cinco veces en un día si me gusta mucho.
  36. Que puedo leer el mismo libro otras cinco veces al día siguiente.
  37. Que no puedo hacer un top 10 de canciones aunque sí de discos o de libros.
  38. Que no me gusta el silencio.
  39. Que saber escuchar no es tan normal como creía y saber hablar más frecuente de lo que pensaba.
  40. Que no es raro tener miedo.
  41. Que la caída siempre está detrás de nosotros, pero también delante.
  42. Que grito cuando canto esa línea de The Fallen: "drink to the devil and death to the doctors".
  43. Que es buena idea revisar tu cincha antes de subirte al caballo.
  44. Que las relaciones son más difíciles mientras más libre eres.
  45. Que te tengo miedo.
  46. Que hay momentos por los que uno espera toda una vida (aunque siempre hay algún idiota dispuesto a arruinártelo).
  47. Que cinco años no significan tanto como para enamorarse de alguien, pero tampoco para que nos importe que eso pase.
  48. Que existe una relación entre mi literatura y el Loveless de My Bloody Valentine.
  49. Que el pelo corto me queda mejor pero prefiero tenerlo largo.
  50. Que el Mellon Collie and the Infinite Sadness es mi disco favorito.
  51. Que no sé cuál es mi canción favorita, pero siempre contesto que "Tonight, tonight".
  52. Que La metamorfosis es, probablemente, mi novela favorita.
  53. Que sin internet solo somos estúpidos monos con palos.
  54. Que cuando alguien se desmaya en la presentación de tu libro, la gente lo compra más.
  55. Que la lección de un buen primer beso se aprende mejor en la sombra.
  56. Que hablo en inglés o en agales cuando me olvido que estoy tomando pastillas y me meto un whisky doble.
  57. Que la playa me gusta más de noche y en invierno.
  58. Que soy capaz de largar kilómetros con lo que llevo puesto con tal de ver el mar.
  59. Que no creo en las relaciones a distancia.
  60. Que me encanta bailar.
  61. Que me gusta salir al Centro de Lima de noche.
  62. Que hacerse un tatuaje puede tener un gran significado.
  63. Que la juventud a veces se parece demasiado a un gran vacío.
  64. Que amar es más un eco que un grito a todo pulmón.
  65. Que un terremoto sacude más que simplemente la tierra.
  66. Que el sonido del mar me reconforta (sí, aunque faltes tú).
  67. Que aunque sea bueno en eso de olvidar igual extraño a tantos.
  68. Que el efecto conocido como "ojos rojos" es el reflejo del flash sobre las retinas del individuo en la foto.
  69. Que no siempre es necesario pelear.
  70. Que me gusta enseñar.
  71. Que despertar a tu lado es lo mejor de una buena noche.
  72. Que la fortaleza a veces radica en la oscuridad.
  73. Que la culpa es un mal invento.
  74. Que no está bien pensarlo demasiado.
  75. Que no necesitas pareja para bailar.
  76. Que si tiene whisky, el vaso nunca está medio vacío.
  77. Que no es tan fácil contener las lágrimas cuando no las esperabas.
  78. Que puedo tomar más de 12 litros de coca-cola en una semana.
  79. Que la creatividad es de porcelana.
  80. Que sueño con tener tres hijas.
  81. Que viajar es una buena forma de conocerse sin restricciones.
  82. Que no es fácil ser un extranjero.
  83. Que tampoco es tan difícil.
  84. Que me gustan los rankings y las bases de datos, no sé por qué.
  85. Que me puedo quedar dormido manejando.
  86. Que lo de perderme en las calles no tiene nada que ver con estar atento o no.
  87. Que no es sencillo recordar lo que se siente ser un niño.
  88. Que Mulholland Drive es mi película favorita.
  89. Que hay una teoría según la cual los Bush, Bill Clinton y otro montón de desadaptados son en realidad alienígenas reptilianos que han bebido sangre humana para tomar nuestra forma.
  90. Que en internet encuentras teorías como esa.
  91. Que no sabría qué hacer si fuera millonario.
  92. Que no estoy seguro de querer averiguarlo.
  93. Que Thom Yorke es un genio.
  94. Que es verdad eso de que "just because you feel it doesn't mean it's there".
  95. Que me gusta la textura del mate.
  96. Que me gusta el olor de un libro recién salido de la imprenta.
  97. Que no volvería a hacer un top 100 como este (a menos que me pagaran por ello).
  98. Que Seinfeld es la única buena razón por la cual sigo viendo tele.
  99. Que pese a lo ingenuo que es siempre tengo esperanzas.
  100. Que todavía no me decido cómo diablos me gusta más el whisky.

domingo, julio 13, 2008

La noche de los feos // Mario Benedetti

Me gustan los monstruos enamorados. En mi último post, por alguna razón, recibí varios comentarios (en vivo, sobre todo), sobre si era en efecto un post romántico. Como no me gusta resolver esa clase de misterios, voy a decir que escribí ese fragmento pensando un poco en El jorobado de Notre Damme, en la idea del ser que observa a su amor a media luz, entre el miedo y la entrega, sintiéndose una criatura retorcida y encontrando lo mejor de sí en su, acaso, amor platónico. Situación en la cual no me siento personalmente comprometido, pero que sí he identificado un par de veces. Creo que la admiración, esa cualidad de ver en el ser amado a alguien superior es algo peligroso. Algo así como que uno ha de aprender a quererse para amar completamente. Es decir, que el amor no existe a media luz.

Pero... También creo que el amor no es solo para los seres de la luz. Que dentro de la oscuridad existe la intimidad de un sitio oculto, un lugar terrible que solo aquellos seres condenados a la sombra del repudio pueden comprender. ¿Para qué contemplar la belleza si solo trae pasmo? Algunas veces la verdadera conexión se da en el escondite, en la bajeza, en la capacidad de sentirnos uno con aquellos que no nos obligan a cambiar o a arrojarnos a la tan temida luz, sino quienes dan un paso dentro del umbral, se nos acercan, conocen nuestro mundo personal tan lleno de demonios y consiguen hacerse a la idea de él. No como un sacrificio, sino como una entrega.

Pensando en eso, me vino a la mente este cuento que leí hace bastante tiempo y que de vez en cuando saco de la cartera de comentarios interesantes. Conceptualmente, me parece un cuento hermoso. Ciertamente no es uno de mis autores favoritos, pero sí es uno de los autores que arrancan trozos de brillantez a su obra y eso me parece suficiente: ahí este cuento que no es sino una muestra de lo hermoso que puede ser encontrar la otra parte de uno en nuestro propio mundo y no en el que la gente de allá afuera nos obliga a asimilar. Esa capacidad de no vernos mutados por el amor debe ser lo más parecido a ese sentimiento, porque es, finalmente, la única forma de querer como uno es: la única forma de amar y ser auténtico.

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Recomendable: Para cuando no queremos salir de la oscuridad. Para cuando descubrimos que no estamos realmente solos.
Se lo regalaría a: Creo que podría interpretarse un poco mal un regalo como este. Capaz este cuento es mejor recomendarlo que regalarlo.
Libro: Este cuento está incluido en el cuarto volumen de cuentos del autor, La muerte y otras sorpresas.
Whisky con link: La noche de los feos

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"- Yo también quisiera eso. Pero hay una posibilidad, ¿sabe?, de que usted y yo lleguemos a algo.

- ¿Algo cómo qué?

- Como querernos, caramba. O simplemente congeniar. Llámele como quiera, pero hay una posibilidad.

Ella frunció el ceño. No quería concebir esperanzas.

- Prométame no tomarme como un chiflado.

- Prometo.

- La posibilidad es meternos en la noche. En la noche íntegra. En lo oscuro total. ¿Me entiende?

- No.

- ¡Tiene que entenderme! Lo oscuro total. Donde usted no me vea, donde yo no la vea. Su cuerpo es lindo, ¿no lo sabía?

Se sonrojó, y la hendidura de la mejilla se volvió súbitamente escarlata."


martes, julio 01, 2008

A media luz

Ha sido demasiado tiempo (o tal vez muy poco), y sí, sigo pensando tu nombre (mis labios se cortan) allí cuando amanece y

todo se detiene cuando otra droga me arrebata el miedo al mundo, siempre allí en la oscuridad. Diciendo tu nombre con la grganta áspera...

Y ahora estoy tratando de explicar por qué hay abismos y pánicos de nieve y mi cuerpo no reacciona y estoy más muerto que una canción mal entonada, y siempre he sido traicionado, no hay nada nuevo que agregar, nací un lobo de caza, con el alma tullida y la ansiedad en los poros, y mira lo que el mundo ha hecho conmigo, dije, ¿no te atreverías a ver el verdadero yo? Pero solo hay miedo en tus ojos como en todos los demás y no hay forma de salir de esta pesadilla ni aun ahora que aprendí a vencerte.

Puede que esté triste, pero quién no lo estaría. Tal vez no he sido suficientemente fuerte, pero la fortaleza no está en no caer, sino en caminar aun con las heridas, y yo sigo mi camino de sangre y siempre resucito, ¿por qué no te bastan mis promesas? De ti me es suficiente las palabras que te sobran.

Tu belleza es un aura de color dentro de la oscuridad, allí, decir tu nombre que resbala en mi garganta,

y ahora estoy tratando de contarte de mi vida y de decirte que he caído porque ya he vencido y que en mi afán de protegerte nunca moriría. No pienses que me dejo derribar, tan solo es una prueba, ¿no encuentras solitario este lugar? No me observes demasiado y más bien huye conmigo, la vida es un juego que ya hemos intentado, ¿estás cansada? Apuesto a que nunca has intentado

descansar sobre el piso.

miércoles, junio 25, 2008

Cosas que pasan en Arkabas

Cosas que pasan cuando uno está ahí tranquilito, sin hacer nada y descubre que mañana es el día más importante de su vida. Hace tres años y medio empecé a trazar, en una servilleta en un bar, los primeros bocetos de lo que hoy es Editorial Arkabas. Y me parece mentira. Haber pasado por tantos cambios, tantos estudios, tantos momentos en que el proyecto se caía y se volvía a alzar como una posibilidad, un proyecto de vida. Ahora estoy a horas de que empiecen a correr las horas y el proyecto se dispare con la velocidad que espero tenga de aquí en adelante. Pero no me gusta demasiado la tormenta antes de la tormenta. Así que me he buscado un rinconcito aquí en este blog, quizás el único espacio personal que me queda, y que he decidido ampliar. Pronto espero tener mi web personal, para que whiskydoble siga siendo lo que es, un portal entre la literatura y los lectores, y no tanto una pared donde hacer catarsis personal. No me gustan las catarsis. Pero hoy es un día especial y supongo que los lectores sabrán disculpar.

Ha sido un día lluvioso en Lima. Por lluvioso, debemos entender que hay una estúpida lloviznita que moja todos los espejos y los vidrios del auto, no te deja caminar tranquilo y empapa absolutamente cualquier cosa que dejes a la intemperie. Libros y perros, por ejemplo. He estado ocupado todo el día con cosas de la presentación para mañana, y por ocupado entiéndase soportando nervios ajenos, comprando ropa y preparando algunas cosas que hay que hablar sí o sí. Las entrevistas se las ha llevado todas Gladys, cosa que no acuso, porque puedo dormir hasta tarde y, digamos, tener tiempo para un ataque de pánico o dos si me da el tiempo y terminar comiendo tacos o arrepentirme de todo este asunto y largarme al sur a ver el mar. Mmm, no, eso ya lo he hecho antes. Bueno, digamos entonces que me queda la mañana libre para quemar los cd's que quiero poner en la presentación.

Me preocupa sin embargo, un problema metafísico tremendamente complicado. La vieja historia de Los regalos del mago. ¿La conocen? Es una historia finesa sobre este mocoso que le dispara a un ave y al solo herirla, la sigue durante todo el día hasta perderse en el bosque. Allí ve a tres lobos persiguiendo a un mago. Lo rescata al dispararle al lobo más grande, el resto de la manada huye y el mago le da una serie de cachivaches como recompensa: una cítara, un violín y una flauta, cada instrumento más difícil de tocar que el anterior, a menos claro que seas Win Butler o algo así. Y además el chico pide al mejor caballo del mago, y el mago, como está en esos tiempos en los que puedes hacer ese tipo de cosas, se lo regala. Y resulta que el caballo resulta hablar y lo lleva a un reino donde un mozo de cuadra envidioso lo trata de hacer quedar mal frente al rey. Por supuesto, los cachivaches sirven cada uno ante cada situación difícil y el chico termina, nadie sabe cómo, convertido en rey. Es la primera vez que veo que eligen a un músico para ser rey. El muy indie termina convirtiéndose al bando de la monarquía. Nunca harían a Thom Yorke rey de Inglaterra. Claro que él no tiene una cítara. Queda claro...

Lo que me gusta de esta historia es que el muchacho es algo así como un tipo que se deja llevar por la corriente. No creo que la aventura le pase por un noble gesto. Estamos de acuerdo en que también pudo dejar que el lobo se coma al mago, pero vamos, tenía un arma en las manos y hacerlo hubiera sido demasiado de este siglo. Creo que la razón por la cual me cae tan bien es porque es un tipo que se aburría. Estaba solo en su casa y trata de matar al ave. Como no lo logra, va a perseguirla. Salva a alguien y le ofrecen recompensa, así que no se piensa dos veces, y pide lo mejor que puede. Luego escucha al caballo hablar y, claro, cómo no hacerle caso. Y así y así. Hasta que termina convertido en rey. Buen remedio para el tedio.

Estoy muy preocupado pensando en este tema como para darme cuenta de lo que pasa alrededor: Gladys entró en pánico en la tarde, así que decidió que no teníamos suficientes sillas en el lugar de la presentación. No compró más, pero llevó todo su juego de comedor (y todas las sillas de Arkabas) hasta allá. La oficina se ve rara sin sillas. O quizás es que cuando estás parado lo ves todo desde más arriba, no sé. Por otro lado, nuestra jefa de prensa, Tatiana, ha conseguido las entrevistas que mencioné arriba. Lo cual me preocupa tan seriamente, que he terminado llamando a Gladys para decirle un par de cosas que se le podrían olvidar. Claro que no me preocupa lo que Gladys diga, es una oradora extraordinaria. Es más, conociéndola, creo que ha sido un plan de lo más ingenuo, porque probablemente se va a olvidar de la lista de todos modos.

El libro está listo y esperando para ser vendido, cosa que me tranquiliza bastante. No porque no lo esperara, sino porque así siento que mi parte del trato como autor está cerrada. Como editor, por otro lado, y sobre todo como gerente de Arkabas, me siento un poco fuera de foco. Cosa que seguro le pasa a todo jefe el día antes de una presentación importante. O quizás no. Malditos seminarios de liderazgo empresarial y demás cursos que no llevé. No espero subir el autoestima del equipo con capuccinos gratis. Tampoco estoy para dar consejos, porque ahorita estoy diciendo todo tipo de mentiras para salir del paso. El sábado en una entrevista me preguntan cuántos años tengo y creo que dije 22. Meh, en una entrevista con alguien de mucha más confianza dije 26. Y mañana creo que pienso decir 30. Hoy día no me decido. Tengo la edad del chico del cuento, que por lo visto es la mínima requerida para ser rey de noséquélandia.

Pues ese es el camino de los regalos del mago. Solo que no tengo instrumentos raros para salir del paso y tengo que esperar el aburrimiento. No pienso dispararle a una pobre paloma que pasa por ahí. Es ilegal disparar armas de fuego en la ciudad de todas formas. Y ya tengo una yegua. No habla, pero bueno. Si lo hiciera seguramente ella estaría dirigiendo Arkabas y yo en un manicomio o algo así. Las historias con animales parlantes nunca tienen finales muy verosímiles.

Por cierto, este 26 de junio el blog cumple 3 años. Cosa curiosa, nunca pensé que en exactamente 3 años desde ese día, iba a pasar algo importante como esto. Y eso me lleva a la pregunta que me hizo hoy una persona. O más que pregunta, fue una respuesta despectiva del tipo "no es el día más importante de tu vida, so idiota". Por qué no me dejará en paz, digo. A mis 28 años ya tengo suficiente criterio como para saber qué cosas y qué días son más importantes que otros. Pero los últimos años han desembocado en el final del principio. O sea mañana. O sea el día más importante de mi vida hasta hoy. ¿Estamos claros, señorita del reduccionismo?

Hasta aquí llega esta entrada. Quizás que luego termino escribiendo más de los eventos previos a que una Editorial aparezca en público por primera vez. Errr... probablemente no, no prometo nada. Tengo una coca-cola y un antibiótico contra la infección bronquial esperando. Y quizás con tanto tiempo libre en la mañana vaya a comprar una flauta. Probablemente no. Eso del tiempo libre es una mentira porque los teléfonos suenan a las 8 de la mañana con los detalles que a uno se le olvidan. Nadie dijo que era fácil ser el jefe. Así que pobre muchacho que llegó a rey por puro aburrimiento. No sabe ni en lo que se ha metido. No se ve bien que un soberano mate pajaritos y encuentre aventuras por el bosque. Me pregunto si eso es triste o simplemente posmoderno. Como sea, si va a pasar en algún lado, seguro pasa en Arkabas. Sí, tiene que ser. Esas son las cosas que pasan en Arkabas.

lunes, junio 23, 2008

A mil metros del invierno // Daniel Zúñiga-Rivera

Por: Gladys Segovia Baldwin

Este libro significa mucho para Editorial Arkabas, en primer lugar porque es el primer libro que editamos y solo por eso ya no sería necesario seguir enumerando razones. Sin embargo tengo algunos detalles que quiero contarles, así que espero que sigan leyendo lo que escribo, porque está entretenido.

El proceso de edición no estuvo exento de problemas, como todos los procesos en los que uno desarrolla alguna idea, pero los problemas no surgieron del manuscrito propiamente (pues Daniel tiene una manía exagerada por la perfección en sus textos), sino porque el proyecto en común significó una adecuación de ambos como seres humanos y como editora-escritor. Y eso, precisamente, no fue fácil. Felizmente para todos, los obstáculos se superaron ampliamente debido a nuestra buena disposición y por el deseo inequívoco de hacer que Arkabas se convierta en una gran editorial. Los detalles me los reservo y así los privo de saber todo, porque no sería elegante, en primer orden, y en última instancia porque disfruto no revelando los secretos arkabianos.

A mil metros del invierno, para Editorial Arkabas, significa el final del comienzo y eso es decir bastante, porque hemos trabajado mucho para llegar a este punto.

En cuanto al libro propiamente dicho, tiene también un significado parecido en el contexto de la vida de Daniel, a quien le pido licencia para hacer este comentario, pues me atrevo a entrever en su mundo interno y poner en la red algunos detalles de su vida. Daniel escribió el cuento "A mil metros del invierno" en el 2002, y ganó el certamen organizado por Casa América, “Cuento contigo: Nuevas voces jóvenes”, y al año siguiente ganó una mención honrosa con el cuento "La muerte y el reloj". Luego se fue a Buenos Aires a estudiar Edición y se negó a volver a publicar por aproximadamente cuatro años, hasta Rigor Mortis y, ahora, A mil metros del invierno. Para Daniel, A mil metros del invierno representa una conciliación consigo mismo y con los cuentos que no llegaron a publicarse en Lima por razones que no me puedo explicar. Y así, este libro se convierte para el autor en un volver a comenzar.

Este libro trae cuatro cuentos, cuatro epílogos individuales para cada cuento y un epílogo final. Y es precisamente este esquema el que hace aun más interesante al libro, pues los epílogos permiten ver el proceso de creación del autor. Nos muestran la forma en que Daniel procesó el medio que lo rodea para transformarlo en su literatura.

Y empiezo por el final porque es el cuento que prefiero entre los demás del libro. "Búsqueda de rosas blancas" me gustó mucho y me encantó cuando, conversando con Daniel, me contó los detalles de trastienda de la historia. Y así como conversando, nos propusimos encantar a los lectores con las historias escogidas para la publicación y darles la estocada final (del encanto claro) con los epílogos que descubren los secretos del autor.

"Retrato de Gracia" me da miedo porque representa un estado en el que cualquiera puede resbalar. Pensar que podemos quedar atrapados en un mundo privado y escogido por nosotros del cual luego no podemos salir es quizás lo más cercano a la locura. Eso es para mí "Retrato de Gracia" y por eso me parecieron tan exactos los detalles que revela Daniel en el epílogo, que por cierto no es explicativo sino anecdótico. Y no digo más porque tienen que comprar el libro y leerlo, porque de lo contrario les aguo la fiesta.

"La muerte y el reloj" es un cuento perturbador, y lo es más para quienes de algún modo hemos estado cerca de ella de una forma u otra, o real o imaginariamente hablando, porque nos recrudece la sensación de ser parte del certero e indefectible final que a todos nos va a alcanzar lo queramos o no.

"A mil metros del invierno", atrapa al lector por el deseo irrefrenable de averiguar si logra o no hacer lo que tanto desea el personaje principal y por eso, y por el gusto de leer la forma de escribir de Daniel, es que llegamos al final del cuento con premura. No porque el cuento esté apurado, sino porque el lector no puede dejar de leer. El final me lo reservo, obviamente, por razones que ya expliqué mas arriba.

Ahora me despido y los dejo con el gusto de entregarles este libro que resulta ser tan importante para los arkabianos. O, más propiamente dicho, para el equipo Arkabas.

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Recomendable: Para cualquiera que esté con ganas de leer cuentos bien hechos, bien estructurados, de muy buena calidad literaria y además entretenidos.

Se lo regalaría a: Antes de pensar en las características del regalado, tienen que considerar que tiene que ser inteligente, porque de lo contrario se queda en nada. Así que, sin más, les digo que se lo regalaría a cualquiera que sea inteligente. Lo demás no importa, porque va bien para mujeres y para hombres, grandes o no tan grandes.


Ficha técnica:

Zúñiga-Rivera, Daniel
A mil metros del invierno - Arkabas
2008
64 p.; 13,5x21,5 cm.
ISBN: 9786034523302








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miércoles, junio 18, 2008

Escondites

Nada... me dieron ganas de postear algo aunque tocara libro.

No es verdad que sea demasiado tarde para amarnos. O que el tiempo siempre juegue en contra nuestra. No he sabido tampoco de pecados que inventaste en su momento, no sé cómo convencerte de que soy yo el que me decepciona todo el tiempo. Que quizás he sido demasiado evidente al chocar con tu mirada, que te he mentido tantas veces

(por eso que se dice amor)

y estoy intersecado con las consecuencias de los actos que no llegué a pensar, intersecado por los juegos, los papeles, las máscaras que usé. Hay sentimientos tan sencillos de fingir... Nada que conoczca es verdad suficiente como para desistir de ti.

Y es verdad que soy oscuro como en otros tiempos, y es verdad que sigo guardando más secretos que palabras dulces, pero todas las que tengo son para ti.

Sé que algunas veces preferirías mi silencio, y no es verdad que esté más cerca por no estar más lejos. Hay mentiras hermosas y hay algo hermoso en saber una mentira y preferirla a la verdad.

Y es verdad, en verdad que escondo tantas cosas, pero no puedo esconderte

a ti,

no puedo esconderte.

Y es verdad que tengo tantos escondites para tantas cosas

pero no para ti.

martes, junio 03, 2008

De un reflejo alado

No, no soy nadie para necesitarte cuando todo lo demás me ha abandonado ni tú tienes derecho a abandonarme cuando más te necesito. Nuestras vidas no son nuestras. Si pudiera recomenzar te pediría un día más para mostrarte que no pretendo convertirme en un estigma, pero ya es muy tarde para eso.

¿Quién soy yo para necesitarte? ¿Quién soy yo para atreverme a pretender tu comprensión? ¿Quién soy para decirte que estás equivocada o para pedir perdón o para querer darte mi amor como si valiera más que mi silencio? Nunca fuiste la persona que eligió estar a mi lado.

Puedes alejarte y dejarme convertido en este ser indiferente a todos los colores. Pero no puedes dejarme ya del todo. Date cuenta: nuestras vidas no son nuestras.

Dime quién soy yo para ti.

Dime si volverás a destruirme.

Y quién soy yo para ti.

Quién soy.

domingo, junio 01, 2008

Los motivos del lobo // Rubén Darío

He estado pensando mucho sobre el perdón este fin de semana. Ayer anduve por la imprenta revisando las pruebas finales de la versión extendida de A mil metros del invierno (con el lanzamiento del 26 andamos todos en Arkabas de lo más nerviosos), y releí el epílogo que cierra el libro. Habla justamente del tema, de esa idea de pedir perdón por una serie de eventos que no estoy seguro de que uno pueda controlar. Un poco como decir "perdón por existir". Salimos de la imprenta con mi diseñador y antes de dejarlo le pregunto qué perspectivas tiene para su vida. Entonces me dice: "Vivir. Vivir para morir". Ah... ya conozco a Arkaboy y sé que es otra de sus gracias, pero capaz esta vez ha dado en el clavo. Yo no vivo para morir, sino que lucho contra la muerte para sentirme vivo. ¿Tiene algún sentido? Creo que sí. Creo que justamente la muerte es parte de mi vida y que eso genera cambios en mí. La semana pasada, en Buenos Aires, tuve que confrontar directamente esta idea, supongo que ya dejaré la anécdota para otro momento. Pero el tema es que con todo el nerviosismo del lanzamiento, mi proceso de superación del viaje a Buenos Aires y una serie de cosas más, he terminado dándome cuenta de que no le he dedicado suficiente tiempo a estos espacios conmigo mismo. Así que consideré traer mis pensamientos profundos a este lugar, donde finalmente tengo derecho a decir y pensar lo que me dé la gana sin que nadie me lo recrimine o se asuste de lo que hago. Touchè, juzgamiento.

Quizás porque es mi poema favorito o quizás porque tiene que ver con este tema preciso (y otros muchos acontecimientos de la semana), me decidí a postear poesía por primera vez. No creo que se repita, al menos no en un futuro cercano. Últimamente muchos periodistas me han preguntado por qué no escribo poesía cuando mi narrativa es tan... "poética". Ah... la eterna pregunta que uno se da el gusto de contestar como quiera. Podría decir que porque no quiero, pero la verdad es que no es lo único que hay en juego. Quizás porque para la poesía necesitas un alma entregada a sentir y yo creo que más bien soy un alma que siente por su incapacidad de entregarse del todo. Otra razón para pedir perdón.

Los motivos del lobo es mi poema favorito por una razón muy simple: me identifico absolutamente con uno de los personajes. Ni con los granjeros ni con San Francisco de Asís. Con el lobo. El lobo de Gubbia, el lobo malo que devora a los pastores y a los ganados, pero que lo hace con una buena razón. El lobo que trata de ser domado solo para descubrir que su lugar está en el bosque, que algunas veces, aunque las personas quieren vernos felices a su manera o artistas a su estilo, hay criaturas que tienes que dejar disfrutar de la vida como la disfrutan. Jamás seré una línea paralela como el bueno de San Francisco. Soy una montaña rusa como el lobo, soy picos y caídas y rupturas y renacimientos constantes. Es bueno tener una respuesta para el típico qué soy yo. Una respuesta que dure un tiempo, al menos. Mañana pensaré otra cosa o no tendré respuesta. Esa es la clase de cosas que me hacen disfrutar la vida como una copa de la que puedes beber todo lo que quieras, pero nunca estarás seguro de qué sabor te dejará en el paladar. Y ya saben, usuarios de este whisky doble, que seguir tomando de la copa es la única manera de descubrir nuestro sabor favorito.

Más tarde recibo un mail de un amigo suizo que me dice una frase de lo más simple, pero sumamente pertinente: "Just your unique expression of what feels good to you. Enjoy the ride as much as you can". Eso quiere decir: "Solo tu expresión única de aquello que te hace sentir bien. Disfruta el viaje tanto como puedas".

Ah... Exactamente eso es lo que he venido haciendo, ¿no? Declaro aquí y ahora que me gusta la vida como una montaña rusa. Que me gusta vivir en el monte del invierno helado, aunque eso signifique tener que cazar de vez en cuando. Que prefiero el sepia o el blanco y negro antes que el color. Que no me gustan los colores brillantes. Que sonrío siempre que puedo y que estoy cansado de que me digan que no puedo demostrar cuando estoy triste. Que si no quieren oírme, no me escuchen. Pero no me pidan que me calle (soy, después de todo, un escritor cargado de demasiadas voces). Y sobre todo que agradezco todo. Los errores míos y de los demás, las cosas que me dicen con honestidad (aunque duelan) y las cosas que me dicen porque se preocupan por mí. Pero que, al igual que el lobo, sigo haciendo lo que debo hacer y sé exactamente cuál es mi lugar en el monte. Y aunque San Francisco viva feliz en su convento y piense que no hay mejor lugar para acceder a su dios, el lobo duerme tranquilo en la cueva, solo, y feliz de saber que el mismo dios que el santo tanto adora, le dio colmillos para defender su libertad de todos. Hasta de los bien intencionados.

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Recomendable: Para aquellas personas que son temidas o para aquellas personas que temen a otros. Para que entiendan que en el miedo solo crece la distancia.
Se lo regalaría a: G.
Whisky con link: Los motivos del lobo

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"Como en torva lucha habló el animal
la boca espumosa y el ojo fatal:
'Hermano Francisco, ¡no te acerques mucho!
Yo estaba tranquilo allá en el convento,
al pueblo salía,
y si algo me daban estaba contento
y manso comía.
Mas empecé a ver que en todas las casas estaba la ira
y en todos los rostros ardían las brasas
de infamia y de lujuria, de odio y mentira.
Hermanos a hermanas se hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos;
hembra y macho eran como perro y perra,
y un buen día todos me dieron de palos.
Me vieron humilde, lamía las manos,
seguía tus sagradas leyes:
Hermanos hombres y hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así me apalearon y me echaron fuera
y su risa fue como un agua hirviente
y de entre mis entrañas revivió la fiera
y me sentí lobo malo de repente.
Mas siempre mejor que esa mala gente.
Y recomencé a luchar aquí,
a me defender, a me alimentar,
como el oso hace, como el jabalí
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame vivir en mi libertad.

Vete a tu convento, hermano Francisco,
sigue con tu vida y tu santidad."

miércoles, mayo 28, 2008

En G menor

De aquí sintiendo a una parte

que me comporto como tú o seguimos siendo algo así como una sola palabra. No, no sabemos si correr sin respirar al mismo ritmo. Si solo pudiera morir una vez y reconciliarme contigo, si solo pudiera pedirte un momento que me enseñe el más puro despertar del sueño o ser, qué sé yo, la sonrisa que ya no nos daremos porque el día acaba y algo que sobraba me hace falta,

tu voz es tan dulce en un eco que me desangra

desangra mis oídos y todo sigue siendo así

hasta que muera con el corazón fulminado

hasta que muera con el alma quebrada en ti o

hasta que muera con el corazón fragmentado o

hasta que muera con el alma puesta en ti

y mi esperanza se reduzca a esto: veamos tu capacidad de demostrar tu amor, porque tus dolores ya no me sorprenden y nuestras soledades se enlazan.

Caeremos y yo caminaré en las calles húmedas de un sueño que derrama sangre

hasta que muera por haberlo intentado

hasta que muera con el corazón quebrado en ti

hasta que muera vacío de ti

hasta que muera sin saber si has llegado a perdonarme.

jueves, mayo 22, 2008

El conde de Montecristo // Alejandro Dumas

A Isabel, la mujer más fuerte del mundo

Hace dos días se cumplieron 4 años. Y no sé qué pensar. No sé, como que nunca he sido muy bueno en esto de conmemorar a los míos. Me deprime un poco y no me gusta vivir deprimido, no creo que sería algo que tú hubieras aprobado. De todas formas me pregunto también si del otro lado alguien se da cuenta de ello, si no somos más que polvo para alimentar a la tierra, si no hay más vida que la vida en sí y todo lo demás lo inventamos, como si pudiéramos arrancar literatura del horror de la muerte.

Tú ni siquiera lo recuerdas (no sé si eso es posible donde estás), pero este fue mi primer libro. Dudo que lo hayas leído, para serte franco. Nunca te lo pude preguntar, pero lo dudo. Nadie en su sano juicio le regalaría este libro a un niño de cinco años. Pero tú lo hiciste y me salvaste la vida. Me convertiste sin querer en ese lector que puede quedarse horas leyendo la misma escena y saborearla sin importar cómo siga. Y me demoré todos estos años en leerlo completamente simplemente por respeto a ti y a ese momento. Quizás todo lo que pasó después fue consecuencia de eso y yo no puedo creer que nunca te lo dijera.

No me preguntes por qué ahora, después de tantos años. Ni por qué hoy y no hace dos días. Podría ser que estoy acostumbrado a perder las cosas que me importan. O a sufrir, o soportar los vientos en contra y salir siempre vivo, como un superviviente que se ha despojado de todo y puede por ello darse el lujo de volver a prisiones como esta y contemplarlas con nostalgia. Podría ser que ahora ya no tengo cinco años y casi todas las noches sueño pesadillas. Podría ser que tú tengas que ver con todo eso también. Podría haber llorado con el resto de los míos, podría haber hecho millones de cosas o millones de cartas o desgarrar papeles con palabras que dolieran menos de lo que tú siempre dolerás... Podría haber forzado tu voz a contarme sus secretos y narrarla en un giro de esos que llegan al alma en un instante fugaz, que parten como un golpe como tú también te fuiste, podría haber escrito la historia de ese día y fingir que no hay vuelta posible, que el personaje de esta historia no abandona su prisión, que no hay maestro que le enseñe a ser tan implacable, que vio envejecer sus manos y blanquear su pelo y que jamás pudo encontrar la forma de salir de If.

O quizás esta es mi forma de llorar. De decirle a todo el mundo que cuando veo sus ojos y noto tu brillo, yo me escondo o finjo reír y todo me es más fácil. Que no me gusta compartir el dolor propio porque ya lo hago con el de otros y lo llevo aquí, a mis manos que están tan cansadas. Y que quisiera contarte tantas cosas. Que quisiera contarte lo que he hecho en estos años, de la gente nueva que me acompaña, de lo que he logrado, de lo que no, de lo que sueño lograr y de lo que me he olvidado que logré también. Que quisiera abrazarte y no resignarme al "no se pude" de tu voz falsa. Quisiera no conformarme con un sueño idiota o mis ganas de escribir pensando que tuviste esa rara manía de siempre responder las cartas. Ya lo sé, que en la vida todo es fugaz, que las voces se apagan y que en su eco está el renacimiento que le da sentido a absolutamente todo lo que hago, ya lo sé. Que este libro es tu forma de decir que me amaste porque aunque no supiste nunca qué diablos había en él, yo lo pude descubrir y hoy sé sin duda que me debo a ese instante en que cambiaste el mundo para mí sin que yo pudiera darme cuenta. Eso es ser un niño y quizás es el único recuerdo que me queda de eso. Y sé también que otros se irán y que soportaré porque sigo siendo el mismo que se enfrenta a ciudades como esta y madrugadas como aquella y noches como la otra también, y que me he hecho fuerte porque tú eras fuerte y que la lluvia cae y todo se oscurece y no podemos evitarlo y no por ello perderemos el camino a casa, donde siempre algo espera, aunque no espere por uno.

Podría ser muchísimo más formal o mejor escritor y no poner palabras que se salen como un cataclismo sin forma. Pero es que este libro me emociona. Y tú me diste muchas cosas, pero tu primer regalo fue enseñarme lo que era la emoción. Y podría seguramente escribir algo mejor. Pero es que te extraño.

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Recomendable: Para cuando nos sentimos vengadores enmascarados.

Ficha técnica:

No creo que sea necesaria. Hay miles de ediciones de este libro, compren por precio, calidad, carátula, etc. A gusto del cliente.

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miércoles, mayo 21, 2008

Armas en arados

Vuelvo convertido en el hombre fuerte cuya mirada es capaz de devastar a quienes una vez me hicieron daño. Ya no le temo a los espejos ni a las muchachas de ojos claros ni a los imbéciles de migraciones ni a las calles y sus reflejos.

Y sin embargo, no busco venganza ni despertar envidia. Busco simplemente el tránsito ligero de quien da un paso sin pensarlo y puede por eso darse el lujo de olvidarlo.

Quizás por ello me he vuelto tan implacable. Sí. Quizás en eso consiste esta fortaleza forjada de cicatrices. En volver convertido en sanador a donde una vez fui un asesino.