sábado, mayo 26, 2007

El otro // Jorge Luis Borges


El efecto Borges


Cuando me mudé a Buenos Aires una de las primeras cosas que pensé fue que por fin iba a poder conversar con prácticamente cualquiera sobre Borges. No me pregunten por qué. Me acuerdo clarito que mientras el avión salía y yo pensaba cuánto iba a extrañar Lima, ese era uno de mis argumentos de auto-consuelo. De hecho supongo que me imaginé a Buenos Aires como un lugar donde todo el mundo andaba con su Borges de bolsillo bajo el brazo. Pero, oh ironía, a poco más de tres meses de regresar a mi país, todos mis muchos intentos de tener esa maravillosa conversación sobre la obra de Borges han fracasado miserablemente.

Desde luego, es injusto sacar cualquier conclusión sobre esto. Pero hay algo interesante, sin embargo: lo que ocurrió cuando intenté tener esa conversación, cuando saqué el nombre de Borges como uno de mis autores favoritos, cuando traté de descubrir qué se sentía ser del país de donde nació el que es probablemente el autor de habla hispana más importante de todos los tiempos. Pues con la gente digámosle "mayor", casi siempre la respuesta fue positiva, y pocas veces no terminó en la clásica frase "era un genio". Lo interesante fue lo que ocurrió con la gente de mi generación: la gran mayoría no lo había leído, o habían leído muy poco de él. Y todos coincidían en la razón: "tienes que haber leído demasiado para poder leer a Borges". Suena al típico miedo del lector promedio: no entender. De más decir que siempre he creído que ningún autor es hermético para nadie, o el que fracasa no es el lector, sino el autor. Pero aquello de encontrame a tanta gente que consideraba a Borges un autor oscuro me hizo replantearme seriamente su obra.

No he llegado a una conclusión clara. Supongo que algunos de sus cuentos utilizan mucho la relación intertextual y conllevan a sentir que uno tiene, efectivamente, que haber leído todas esas referencias para entender totalmente el texto. Supongo también que tiene cuentos particularmente "difíciles", especialmente aquellos que podrían ser considerados más descriptivos. Pero Borges es un genio justamente porque su obra no se limita a las referencias o a las descripciones complejas. Es un genio porque su obra se universaliza, se hace transparente, penetra en nuestra vida.

"El otro"

"El otro" es un cuento particularmente paradigmático en su obra. Es Borges en casi todas sus características: lenguaje, estructura, técnica (esa autorreferencia tan clásica en él) y temática. La trama es sumamente sencilla y no por ello menos ingeniosa: nuestro Borges narrador tiene un encuentro consigo mismo en una banca de la ciudad de Ginebra. Uno de los Borges no llega a los veinte años, mientras el otro pasa ya de los setenta. Hecho indescifrable y extraordinario que el Borges joven atribuye un sueño y el segundo escribe con el fin de olvidarlo.

El cuento es extraordinario en la temática de por sí, pero definitivamente gana en cuanto resolvemos un detalle particular, uno que encierra toda la belleza de este cuento: el título. Lo fantásticamente sugerente que resulta que Borges se refiera a esa versión joven de él como "el otro". Y es que él y su otro yo son, definitivamente, dos personas absolutamente diferentes. Borges nos revela una esencia maravillosa, nos revela que nada permanece, que todo está en un constante proceso de cambio y cuando dos versiones de uno mismo chocan, definitivamente el choque es traumático, difícil, temible. Y es que ver nuestro pasado es ver aquello que nosotros decidimos dejar, sea por la razón que sea. Vernos a nosotros mismos es un anacronismo que causa pasmo, ya sea que nos veamos en una fotografía, en un recuerdo, en una conversación, en una persona que vuelve a nuestra vida y trae con ella imágenes de aquello que nos enfrenta a esa realidad que hasta se asemeja absurda.

Este cuento no es una narración del encuentro de Borges consigo mismo. Es la historia de todos nosotros todos los días: nuestro eterno chocar con lo que alguna vez fue y no puede repetirse; pero sobre todo nuestra necesidad imperiosa de olvidarlo, porque de lo contrario seremos atormentados por una versión anterior que, incapaz de comprendernos o nosotros a ella, aparece con el único fin de provocarnos la terrible duda de si, en nuestro pasado, no habremos soñado alguna vez con esto en que nos hemos convertido.

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Recomendable: Para cuando el pasado nos pisa los talones, en cualquiera de sus formas. Para cuando la vida se convierte en una especie de gigantesco e interminable déjà vu. Para cuando aparece "esa gente" que más que gente son fantasmas.
Whisky con vínculo: El otro

Ficha Técnica: Borges, Jorge Luis. "El otro", en El libro de arena

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"- Si esta mañana y este encuentro son sueños, cada uno de los dos tiene que pensar que el soñador es él. Tal vez dejemos de soñar, tal vez no. Nuestra evidente obligación, mientras tanto, es aceptar el sueño, como hemos aceptado el universo y haber sido engendrados y mirar por los ojos y respirar.
- ¿Y si el sueño durara? - dijo con ansiedad.

Para tranquilizarlo y tranquilizarme, fingí un aplomo que ciertamente no sentía. Le dije:

- Mi sueño ha durado ya setenta años. Al fin y al cabo, al recordarse, no hay persona que no se encuentre consigo misma. Es lo que nos está pasando ahora, salvo que somos dos. ¿No querés saber de mi pasado, que es el porvenir que te espera?"

16 comentarios:

Lic. Pix dijo...

Crei que era un blog de cocteleria. Bueno el vinculo que mas unio en mi vida al alcohol con la literatura fue tomar cerveza frente a la cada de Sabato.

Anónimo dijo...

està bien que alguien se preocupe en escribir sobre los escritores latinoamericanos.Sobre Borges particularmente, porque es uno de los escritores argentinos màs citados y menos leìdos,extrañamente

u s a, no U.S.A dijo...

Me resisto a bajar los brazos...
también busco aquel lugar, donde todos anden con su Borges de bolsillo...
encontre este blog, googleando (si vale el termino) felcitaciones, me gustoó mucho, y estare atento a los post venideros.

Baakanit dijo...

Me gustó mucho este post. Borges, Cortázar y Dostoyevsky son mis favoritos. A mí también me gustaría visitar Buenos Aires y recorrer esas calles que Borges recorrió. Uno se imagina que todo el mundo lo venera debido a su genialidad, pero no es así, lamentablemente nuestra generación lee muy poco, lo mismo pasa en mi país, muy pocos leen a nuestros mejores escritores, mucho menos andar con ellos en el bolsillo.

Ese cuento que citas es uno de mis favoritos.

"nuestro Borges narrador tiene un encuentro consigo mismo en una banca de la ciudad de Ginebra."

Una pequeña corrección, Borges no estaba en Ginebra, él se hallaba en Cambridge, Boston, sentado en una banca frente al río Charles.

Saludos

barb dijo...

Agradezco a google por haberme dado la posibilidad de llegar hasta éste rincón, un espejo más del arte literario.
Espero me sirva mañana en mi examen.
Un saludo,
barbi

-daniel dijo...

Baakanit: vale la corrección, distracción del momento. Gracias por tu comentario y me alegra que compartas esa afición por la lectura que, lamentablemente, es esquiva en muchos países de Latinoamérica. ¿De dónde eres tú, si me permites preguntar?

Barb: Gracias a ti. Y mucha, mucha, mucha suerte con tu examen. Me cuentas cómo te fue y qué te preguntaron. Si te trata mal tu profesor(a), le hacemos una marcha.

Sofía~ dijo...

Creo que no toda Buenos Aires es tan mítica como Borges la pintaba. Pero creo también que has desacertado en las personas con las que has tenido conversaciones (creo que, como diría Borges, no podés juzgar a todos los argentinos -o porteños- porque no los conocés a todos... Paragrafeo a Jorge Luis cuando, en una entrevista, le preguntaron que opinaba de todos los argentinos). Yo tengo mi propio Borges de bolsillo, pero no es Borges, no es hombre, no se llama Luis (sino Lu, porque es mujer) y es MI PROPIO desdoblamiento, lo que Borges generó en mi.

Maravilloso blog, es de los pocos que me invitan a hacerme uno... Imperdible Top Ten (jejeje!) y Seda, a la que reconmendaste con cariño, es maravillosa.

Saludos de Asterión, que se volvió a perder en su laberinto.

Lu... O So... No sé quién escribe estas líneas...

Anónimo dijo...

El otro es pues el mismo Borges joven, alteridad determinada porque con el paso de los años, como el río heraclitiano, ellos, los de entonces, ya no son los mismos, de tal suerte que si bien hay similitudes, no puede hablarse de una identidad que garantice la mismidad, el otro, el de entonces, ya no es el mismo que el septuagenario Borges, si nadie puede bañarse en el mismo río, los recodos del camino nos van haciendo distintos, pero casi el viejo Borges puede desandar lo andado con la experiencia de lo ya adquirido, y en eso precisamente consiste el milagroso encuentro. En definitiva, nada permanece, todo cambia, aún uno mismo, el pasado es un otro que dejamos detrás y volvernos a ver es un anacronismo que puede resultar espantoso, sea en una fotografía, en un recuerdo, en una conversación

aldi dijo...

Muy bueno este blog...
muchas gracias por las acotaciones de todos...me sirvieron de mucha ayuda para un trabajo que estoy haciendo sobre Borges...desde ya uno de mis escritores predilectos junto a Cortázar y Rozenmacher...
Saludos

Anónimo dijo...

Soy una lectora amante de Julio Cortazar, que recien esta comenzando a leer Borges, me compre un libro eligiéndolo casi al azar... y lo primero que leo de este maestro es "El Otro". Me pareció fantástico, extraordinario, y este relato de este encuentro casi magico, me lleva a querer leer mas! y a pensar en ese eterno Deja Vu en que puede llegar a convertirse la vida de uno...
Gracias!
Maravilloso...

Anónimo dijo...

Bien ahi viejooo !!!! estoy de acurdo con vos hno.

pablo martín carbajal dijo...

hola, estaba este fin de semana escribiendo, estoy trabajando en un libro de relatos, quise hacer un intermedio y lei un cuento de Juan Bonilla de su último libro "tanta gente sola", un relato magistral sobre un chico que se obsesiona con el relato de Borges "el otro". No he leido mucho a Borges, soy de los que piensa que es un autor difícil, pero entré en internet para buscar su relato que acabo de leer, y después he caído en este blog, y leyéndolo, leyéndote, me has dado una buena reflexión para incluir en el relato que estaba trabajando... en fin, que pasé de mi relato al de Juan Bonilla, del de Juan Bonilla al de Borges, del de Borges a ti, y ahora de vuelta a mi relato... no sé si esto significará algo, pero sí es el mundo circular... Felicidades por tú artículo, supongo que también por tu blog.

Anónimo dijo...

Siempre siento pena por lo poco que se enseña a Borges en los colegios en nuestro país. Creo que tanto Borges, como Silvina Ocampo y Bioy, resultaron incómodos para las autoridades de la época, y tampoco sirvieron para el otro extremo como lo hicieron Sábato y Cortázar. Ambos extremos, y también la Iglesia, se ocuparon de inculcar ese miedo que los argentinos sienten, lo que ellos planteaban no era cómodo para nadie.

caro dijo...

Me parece sencillamente genial encontrar gente que disfrute a Borges tanto como yo. Es realmente una lástima que actualmente no sea de los más leídos. No conozco nadie de mi edad que pueda jactarse de haber leído más de un cuento.

Borges es, sin duda, de mis escritores favoritos. Y el día que viaje a Buenos Aires voy a intentar mirarla como miraba él, con esa mirada que no mira sino piensa.

Analía dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Analía dijo...

El tema es tan variado como lectores y críticos de este grande de la literatura inmortal. Según leí, para Savater, es el desdoblamiento del yo; para Rodríguez Monegal, la aversión sexual; para Ezequiel de Olaso, el idealismo de Berkeley; para Helen Calaf de Agüera, lo ilusorio de la existencia; para Julie James, la memoria; para Alberto Rojo, el viaje en el tiempo, tomando como eje a la física cuántica. Tu visión es por demás interesante. La mantenés? o el paso del tiempo hizo que la mutaras?