sábado, julio 28, 2007

Perorata del apestado // Gesualdo Bufalino

Cuando un libro es brillante al punto en que no sólo te gusta, sino que te hace además cambiar totalmente de sintonía cada vez que lo lees, sabes que estás frente a uno de tus libros vitales. A ver si me explico, creo que en la vida de un lector no hay muchos libros así. No son esos libros que siempre regresas a leer, los libros recurrentes pueden serlo por mil otras razones. Tampoco son tus libros favoritos, ni los que consideras excelentes, ni los libros que le recomendarías a todo el mundo. No... se trata de esos libros en los que simplemente encuentras sentido para todo lo que es tu vida, donde sientes que cada palabra, cada escena, cada parte tiene un significado absolutamente único y hecho para ti. Pero no sólo es como verse a un espejo. Esos libros vitales te catalizan, luego, te transforman.

Escribo desde un rincón muy personal sobre un libro que en general me parece admirable desde todos los puntos de vista. Pero como ya he dicho antes, creo que de eso se trata este blog. Este es un libro que invierte los roles de la vida: las experiencias del narrador en un sanatorio italiano, donde todos los habitantes (salvo los doctores) padecen tuberculosis y están en el proceso lento e inexorable de morir. Morir en vida. Creo que esa es la magia de esta novela. Que no es un vulgar intento de llevarnos a sentir lástima y atacar la situación desde un lado obvio, comercial, frívolo. No es la historia trágica de un hombre que muere. Todo lo contrario. Es la historia de un mundo donde la muerte es el único sentido de continuar con vida. Un mundo que ha aceptado tan bien su condición, que de hecho es el mundo de afuera el que lo asusta. Como si para aquellos que están acostumbrados a convivir con el adagio de la muerte, fuera la vida la que les resultara una especie de amenaza.

Y en ese mundo donde se han reinventado absolutamente todas las reglas, se abre frente a nosotros la maravillosa prosa barroca de Bufalino, que da el golpe en la tecla cada vez, que contagia una sensación de ruido, porque no se trata de una prosa sólo estética, sino estéticamente contaminada; desgarradora pero esquiva; vaga y sombría, pero terriblemente humana.

¿Y saben qué? Este es un libro que hace mucho tenía ganas de reseñar, pero por alguna razón siempre terminaba pensando que no era tan buena idea recomendarlo abiertamente. Quizás es un libro para darle a personas específicas. Pero por alguna razón hoy no siento eso. Hoy siento más bien que es un libro tan genial que justamente discrimina a sus lectores según lo que el lector espera encontrar. No porque sea un libro "oscuro", nunca he creído que exista tal cosa. Pero sí es un libro fuerte. Un libro crudo que no es fácil dejar entrar en uno, porque, justamente, nosotros pertenecemos a otro mundo, a un mundo de vivos que caminan entre los vivos, un mundo donde los adioses se programan y se ven como una culminación y no uno donde el adiós es un proceso continuo.

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Recomendable: Cuando quieres sumergirte en una atmósfera inquietante. Nunca cuando busques paz, nunca cuando busques sobriedad. Sí cuando buscas emocionarte.
Se lo regalaría a: Esas personas que creen que la vida es larga, o que creen que el futuro es el mejor momento para arreglar las cosas. Cuando la verdad es que, cuando una persona vale realmente la pena, la vida dura un instante.
Whisky con disculpas: Bueno, mi copia de esta novela anda en Lima, así que en unos días les subo el fragmento que verdaderamente quería postear... por ahora les dejo el comienzo que es lo único que tengo porque me lo sé de memoria...

Ficha técnica:

Bufalino, Gesualdo
Perorata del apestado - Anagrama
(Compactos); 1998
198p.; 12x19 cm.
ISBN: 8433914952






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"O cuando todas las noches -por pereza, por avaricia- volvía a soñar el mismo sueño: un camino color ceniza, llano, que corre a andadura de río entre dos muros más altos que la estatura de un hombre; luego se quiebra, se precipita en el vacío."

2 comentarios:

Mu dijo...

gracias por las nuevas ideas

Anónimo dijo...

Hace unos meses dejé que me convencieras de leer Perorata del Apestado, y lo hice con temor... pero fue una experiencia maravillosa. Gracias por eso!!
Cecilia