Cierra mis ojos
y oblígate a sentir el roce de mis manos, ámame
porque yo nunca te he amado.
El tiempo parte con la locura de este ruido que no cesa
y unas veces es el mar y otras el suspiro en el trapecio antes de un salto.
Cuelgas a tu cuello promesas robadas en que me amarías;
si yo pudiera amarte
tumbados sobre el piso dibujando mapas,
clavando esquirlas sobre meridianos
y deseando amarte
antes del ruido,
si solo yo pudiera
el ruido aquel,
si solo pudiera pedirte
cierra mis ojos
oblígate a sentir.
Si solo pudiera obligarme a recordar cómo se siente.
This entry was posted
on viernes, julio 25, 2008
at viernes, julio 25, 2008
and is filed under
amor,
ruido
. You can follow any responses to this entry through the
comments feed
.




