
Ya en este 2007, tengo que decir abiertamente que no me gusta mucho García Márquez. De hecho, ya llegó al punto de molestarme. Capaz porque en mi carrera (estudio edición, no literatura), lo tienen ahí como una especie de dios, incluso más que a Borges (pese a ser Argentina), lo cual me llega todavía un poquito más. Pero más allá de eso, me molesta harto que haya tanta alharaca alrededor de un autor que no es más que un gran libro a todas luces memorable (su única novela en mi top 100) como Cien años de soledad y que terminó construyendo toda o casi toda su obra alrededor de eso. Desde luego no es sólo su culpa, porque si analizamos un poco más a fondo, la única obra diferente que intentó publicar García Márquez, Doce cuentos peregrinos, terminó siendo un fracaso absoluto. Moraleja: la gente quiere seguir leyendo Cien años de soledad. Por eso tanto autor del llamado "realismo mágico" (o sea, García Márquez pero con otros nombres), y por eso también hartos problemas en Latinoamérica para aceptar un montón de otros tipos de literatura que han tardado años en llegar a hacerse un espacio.
En fin, volviendo a la historia, ya muchos años después, cuando releí Todos los cuentos, me di cuenta exactamente qué es lo que me había gustado tanto de él. Este libro contiene 3 colecciones de cuentos: Arranca con Ojos de perro azul, sigue con Los funerales de la Mamá Grande y termina finalmente con La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada. De esos tres, cuando era chico, y casi sin darme cuenta, siempre me quedé con Ojos de perro azul. Probablemente porque estaba al comienzo. Pero no estaba tan equivocado. De esas tres colecciones, Ojos de perro azul es la colección que incluiría en el top 100, la única otra obra de García Márquez que metería, de hecho (si algún día hago un ranking de libros que deberían gustarme pero me llegan, pondré por ahí El amor en los tiempos del cólera).
¿Por qué Ojos de perro azul? Capaz porque es un García Márquez más joven, más crudo, menos cercano a su posterior obra monumenetal (exceptuando el último cuento del libro, "Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo", que es, oh sorpresa, el que te nombran en la contratapa como "gancho" de venta). Capaz porque tiene cuentos extraordinarios como "La tercera resignación" o "Alguien desordena estas rosas", cuentos que te hacen sentir el despliegue de un tipo que, más allá de toda crítica, es un extraordinario autor. O capaz por mi cuento favorito (hoy, pues en ese tiempo no lo hubiera sabido disfrutar, en todo caso) de esa colección, el cual lleva el nombre de la antología: Ojos de perro azul.
Ojos de perro azul es la historia de un hombre y una mujer que se encuentran en sueños. Se aman con un amor extraño, justamente, de lógica únicamente onírica. Pero fallan en encontrarse en el mundo real, o incluso en averiguar si todo el acontecimiento es real, porque él, al despertar, siempre olvida los sueños. Estos encuentros desesperados parecen ser lo único que los va salvando día a día de una vida que, por lo demás, parece hacerse dura y demasiado insignificante; pero su incapacidad de realizar este deseo los persigue también entonces, pues pese a compartir el sueño, su realización está siempre lejos, en el terreno de lo imposible. Pero si fuera sólo un cuento de un amor imposible, sería difícilmente el gran cuento que es. Ojos de perro azul no es sólo la idea de lo inalcanzable, sino la idea de vivir una vida aparte, con una lógica creada en torno a algo que, quizás, ni siquiera es real. No es una historia de amor, sino de deseo. Y no es una historia siquiera, probablemente sería mucho mejor definir este cuento únicamente como un sueño. Y he ahí el doble giro de ironía y maravilla que escapa de esta obra: la idea de que aquello que puede salvarnos la vida, hacer la gran diferencia, puede terminar escapando a nuestras posibilidades por una simple cuestión de olvido. Que algunas cosas, por importantes que puedan ser, y aunque podrían incluso haber terminado salvándonos; las perdemos todos los días como si fueran monedas qué regalar, casi sin darnos cuenta.
Se lo regalaría a: Un par de personas que me comentaron que no recuerdan lo que sueñan. Para que sepan lo que se podrían estar perdiendo.
García Márquez toma whisky leyendo: "La noche de los alcaravanes", cuento que según García Márquez es su favorito y que considera perfecto, su único escrito, dice él, al que no le cambiaría ni una palabra.
Ojos de perro azul
La tercera resignación
La noche de los alcaravanes (a pedido del público)
Ficha técnica:

Ojos de perro azul - Debolsillo (Contemporánea de bolsillo); 2003
192 p.; 13x19 cm.
ISBN: 8420430765
"Dio dos chupadas al cigarrillo. Yo estaba todavía parado frente al velador cuando me quedé mirándola de pronto. La miré de arriba abajo y todavía era de cobre; pero no ya de metal duro y frío, sino de cobre amarillo, blando, maleable. "Me gustaría tocarte", volví a decir. Y ella dijo: "Lo echarías todo a perder." Yo dije: "Ahora no importa. Bastará con que demos vuelta a la almohada para volvamos a encontrarnos."
Y tendí la mano por encima del velador. Ella no se movió. "Lo echarías todo a perder" volvió a decir, antes que yo pudiera tocarla. "Tal vez, si das la vuelta por detrás del velador, despertaríamos sobresaltados quién sabe en qué parte del mundo." Pero yo insistí: "No importa." Y ella dijo: "Si diéramos la vuelta a la almohada, volveríamos a encontrarnos. Pero tú, cuando despiertes, lo habrás olvidado." Empecé entonces a moverme hacia el rincón. Ella quedó atrás, calentándose las manos sobre la llama. Y todavía no estaba yo junto al asiento cuando le oí decir a mis espaldas: "Cuando despierto a medianoche, me quedo dando vuelta a la cama, con los hilos de la almohada ardiéndome en la rodilla y repitiendo hasta el amanecer: Ojos de perro azul"."